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Atención temprana: Recursos para niños de 0-6 años y sus familias

La atención temprana se encarga de permitir y favorecer el desarrollo óptimo de los niños/as. Se sabe que desde el embarazo, el bebé es sensible a todo lo que sucede dentro y fuera del vientre de su madre. Se puede ver afectado por todo su entorno biopsicosocial. Es aquí donde actúa la atención temprana. Cuando existen indicios que informan de la existencia de trastornos congénitos, metabólicos, madurativos o de cualquier otra índole o posible riesgo de padecerlos. Desde la atención temprana se busca mejorar las posibilidades de los niños y niñas.

La primera etapa del desarrollo tiene un papel fundamental para todos los niños/as, pero sobre todo en aquellos en los que se observa alguna dificultad o discapacidad. La intervención no se trata en exclusiva de actuar sobre los factores que propician los trastornos. Sino de prevenir que se produzca. Llegando a actuar sobre factores biológicos y situaciones socioambientales que pudieran provocar la aparición de dichos déficits.

La prevención temprana

“Se entiende por Atención Temprana el conjunto de intervenciones dirigidas a la población infantil de 0-6 años, a la familia y al entorno, que tienen por objetivo dar respuesta lo más pronto posible a las necesidades transitorias o permanentes que presentan los niños con trastornos en su desarrollo o que tienen el riesgo de padecerlos. Estas intervenciones, que deben ser consideradas la globalidad del niño, han de ser planificadas por un equipo de profesionales de orientación interdisplicinar o transdisciplinar”. (Grupo de Atención Temprana, GAT, 2005).

La eficacia se basa en la intervención precoz. Que depende del estudio y diagnóstico temprano de los problemas que pueden ocasionar las posibles patologías del neurodesarrollo. Un diagnóstico temprano permite iniciar el trabajo de manera temprana en los niños. Cuanto antes se realice, más eficaz será la intervención. Pues más tiempo se tendrá para prevenir el desarrollo de las posibles dificultades. Desde la neuropsicología se pretenden aumentar las conexiones neuronales a través de la estimulación del ambiente. Desde todos los equipos de atención temprana: psicólogos, trabajadores sociales, educadores, médicos etc. utilizarán diversas herramientas y programas que faciliten el proceso madurativo en todos los ámbitos del menor. Permitiéndoles así alcanzar el máximo nivel de desarrollo e integración social.

Muchas cosas pueden esperar. Los niños no. Ahora mismo se forman, se crea su sangre, sus sentidos se desarrollan. A ellos no se les puede decir mañana. Su nombre es hoy.

Gabriela Mistral

Detección temprana

La detección temprana es una de las áreas más importantes de la atención primaria. Cuando se habla de detectar, hablamos de los primeros signos que nos alertan sobre un posible trastorno. Y nos permiten actuar antes de que se estructuren de manera completa y estable. El paso siguiente es el de realizar el diagnóstico clínico. Lo que puede resultar un proceso bastante tedioso y complicado. Pero que realizado a tiempo puede mejorar el trascurso del trastorno.

La detección se inicia en los servicios de obstetricia, que se encarga de la atención a la embarazada. En el momento en el que detecta cualquier signo de alerta se deriva a especialistas en embarazos de riesgo. Debe ser fundamental que la familia esté informada en todo momento sobre las posibles consecuencias, recursos terapéuticos que están a su disposición para que decidan con total libertad.

Con el nacimiento del bebé, aparece el servicio de neonatología. Son quienes se encargan de los cuidados intensivos en niños con alto riesgo de presentar deficiencias, trastornos o alteraciones en su desarrollo. No es posible conocer la evolución del niño a tan temprana edad, pero si se detectaran signos compatibles con un trastorno en su desarrollo se pondrán en marcha las medidas oportunas.

El servicio de pediatría se activa en los primeros años del niño/a. La mayoría no presenta complicaciones durante el parto por lo que la detección todavía debe estar muy presente para detectar los signos de alerta. Un adecuado seguimiento debería conducir a una adecuada detección de los trastornos del desarrollo. Durante el primer año ya se puede diagnosticar trastornos graves como: parálisis cerebral, déficit cognitivo y déficits sensoriales.

En el momento en el que acuden al colegio se producen la detección de muchos trastornos del desarrollo. Hay situaciones que pueden pasar desapercibidas en casa, y aparecen en la escuela. El papel de los profesores en la detección es muy importante. Y en el momento en el que detecte la posible presencia de un trastorno lo comunicará a la familia.

La educación debe comenzar en la familia, continuarla en la escuela y consolidarla a lo largo de toda la vida.

Objetivos de la atención temprana

El principal objetivo de la atención temprana es que los niños que presentan trastornos en su desarrollo o tienen riesgo de padecerlos reciban todo aquello que desde la vertiente preventiva y asistencial pueda potenciar su capacidad de desarrollo y de bienestar. Posibilitando de la forma más completa su integración en el medio familiar, escolar y social, así como su autonomía personal. Todas las acciones e intervenciones que se llevan a cabo en atención temprana deben considerar al niño, a la familia y a su entorno. Los principales objetivos en la atención temprana son:

  • Reducir los efectos de una deficiencia o déficit sobre el conjunto global del desarrollo del niño.
  • Optimizar, en la medida de lo posible, el curso del desarrollo del niño.
  • Introducir los mecanismos necesarios de compensación, de eliminación de barreras y adaptación a necesidades específicas.
  • Evitar o reducir la aparición de efectos o déficits secundarios o asociados producidos por un trastorno o situación de alto riesgo.
  • Atender y cubrir las necesidades y demandas de la familia y el entorno en el que vive el niño.
  • Considerar al niño como sujeto activo de la intervención.

Hay dos regalos que debemos darles a los niños. Unos son raíces y otros son alas.

Prevención en atención temprana

Dado que hay personas con riesgos y predisponentes genéticos de padecer dificultades de adaptación y desempeño en ciertas áreas. Es fundamental diferenciar los tres tipos de intervenciones que se puede realizar, evitando la aparición o progreso del trastorno. Tipos de prevención:

  • Primaria. Tiene por objetivo evitar las condiciones que pueden llevar a la aparición de deficiencias o trastornos en el desarrollo infantil. En este primer nivel de prevención aparecen varios departamentos implicados. El primero que actúa es el de los servicios de salud ( programas de planificación familiar, de atención a la mujer embarazada, los de salud materno-infantil, detección de metabolopatías y vacunaciones, información de los factores de riesgo y de su prevención, atención pediátrica primaria y las actuaciones hospitalarias y sanitarias en general), también los servicios sociales ( prevención de situaciones de riesgo social, de maltrato, programas dirigidos a colectivos que se hallan en situación de riesgo por condiciones sociales, como madres adolescentes, población emigrante, etc.) y servicios educativos ( ofreciendo un entorno estable y estimulante a un sector de la población infantil que sufre de condiciones adversas en el seno de la familia).
  • Secundaria. Se ocupa de la detección y el diagnóstico precoz de los trastornos en el desarrollo y de situaciones de riesgo. Cuanto antes se realice la detección más garantías de prevenir patologías añadidas. Es necesario detectar los trastornos del desarrollo infantil en el momento en que aparecen los primeros signos indicadores de alerta.
  • Terciaria. La prevención terciaria en atención temprana agrupa todas las actividades dirigidas hacia el niño y su entorno con el objetivo de mejorar las condiciones de su desarrollo. Se dirige al niño, a su familia y a su entorno. Con ella se deben atenuar o superar los trastornos o disfunciones en el desarrollo, prevenir trastornos secundarios y modificar los factores de riesgo en el entorno inmediato del niño. Uno de los objetivos es conseguir que la familia conozca y comprenda la realidad de su hijo, sus capacidades y sus limitaciones, actuando como agente potenciador del desarrollo del niño.

Atención temprana: ¿A quién va dirigida?

La atención temprana se dirige a todos los niños/as de entre cero y seis años. Con algún tipo de déficit, o con alto riesgo de verse afectados por factores biopsicosociales que interfieren en su desarrollo. Los niños con déficits son aquellos que presentan: trastornos del neurodesarrollo, motriz, cognitivo, del lenguaje, sensorial, generalizado, trastorno de la conducta, emocional, de la expresión somática, evolutivo, etc. Y en el otro grupo están los niños que durante el embarazo han estado influidos por estímulos que podrían ocasionar: prematuridad, el bajo peso o la anoxia al nacer. También después del embarazo los factores ambientales: peleas conyugales, ambientes poco estimulantes, violencia doméstica, falta de cuidados etc.

Debe llegar a todos los niños que presentan cualquier tipo de trastorno o alteración en su desarrollo, sea éste de tipo físico, psíquico o sensorial, o se consideren en situación de riesgo biológico o social. En un estudio realizado en A Coruña y Pontevedra, entre los meses de septiembre y noviembre del 2015, con una población total de 8.293 niños de 0-14 años, se ha encontrado que las patologías más frecuentemente encontradas fueron trastornos del neurodesarrollo (9,4%) y dentro de ellos los TDAH (5,36%), trastornos del lenguaje y la comunicación (3,42%) y trastornos del aprendizaje (3,26%). A continuación, los trastornos ansioso-depresivos (2,4%) y trastornos de conducta (1,87%).

Por edades se ha encontrado que en los casos de menores de 5 años: un 45,2% trastornos del lenguaje, seguidos en un 22,6% de retrasos globales del desarrollo y alteraciones motoras. Entre los 6 y los 10 años, la patología más frecuente, con un 53,7% era el TDAH. Seguido por trastornos del aprendizaje en un 29,6% y trastornos del lenguaje en un 25,9%. En mayores de 10 años, el TDAH llegó al 62,7% de los pacientes de esta edad, seguidos de trastornos del aprendizaje y del lenguaje (25,4% cada uno). La discapacidad intelectual (DI) el 10% de los casos (13 pacientes), en un 70% de los pacientes no se había especificado el grado.

Unidades de atención temprana

Son unidades de atención temprana los Centros de Desarrollo Infantil y Atención Temprana (CDIAT). Son servicios autónomos cuyo objetivo es la atención a la población infantil de 0-6 años que presenta trastornos en su desarrollo o que tiene riesgo de padecerlos. Buscan atender a las necesidades de niños que se encuentran o se han encontrado en situaciones de alto riesgo biológico, psicológico o social. Sus labores son:

  • Sensibilización, prevención y detección. Llevan a cabo programas para la sensibilización y visibilización de los trastornos por parte de la sociedad.
  • Programas para las familias. Sobre información y orientación de situaciones de riesgo para el desarrollo de los niños/as.
  • Programas para profesionales. Que están en contacto con los más pequeños. Y deben promover la salud y detectar alteraciones del desarrollo normal.
  • Intervención. Se realiza cuando se recibe la solicitud por parte de la familia o por parte de cualquier otro profesional o institución. Esta intervención consta de diferentes momentos: valoración inicial, intervención terapéutica, seguimiento, control, y derivación.

Intervención en atención temprana

Como hemos dicho la intervención en atención temprana se realiza en cuatro momentos: valoración inicial, intervención terapéutica, seguimiento, control, y derivación.

En la valoración inicial se producen cinco fases: y la entrevista de devolución a la familia. La recogida de información se realiza por medio de una entrevista de acogida con la familia se recogen las primeras preocupaciones, expectativas, y dificultades. Además disponemos de la información recogida por el resto de áreas y servicios (escuela, servicios sociales etc.) que nos pueden ayudar a recoger toda la información. Para la evaluación del niño y su entorno, disponemos de numerosos instrumentos de medida que van desde la observación de la conducta hasta instrumentos más estandarizados como test. Se prosigue con la elaboración de hipótesis diagnósticas y un plan de intervención. Se busca satisfacer las necesidades del niño y la familia. Por último se tiene una entrevista con la familia en la que se traslada toda la información sobre las hipótesis y la intervención que planteamos.

La intervención terapéutica consta de todas las actividades dirigidas hacia el niño y su entorno. Que buscan mejorar las condiciones de su desarrollo. La intervención va dirigida al niño, a la familia, a la escuela y al entorno social e institucional en general.

Como parte final de la intervención se debe planificar el seguimiento y el control de las familias y los niños/as. Debemos asegurarnos de que se cumplen todas las pautas dadas durante la intervención. Y procederemos a modificar la intervención si no cumple con los objetivos. No es algo estático sino que depende de lo que se vaya consiguiendo. Si las metas y el tratamiento es adecuado para la familia, entonces se considera por finalizada la intervención.

Intervención temprana con la familia

El trabajo con la familia es indispensable. Cuando un niño/a presenta un déficit o trastorno suele tener problemas para comunicarse e interaccionar con los demás. Las familias son parte fundamental de asentamiento de los aprendizajes y de refuerzo constante sobre el desarrollo. Desde la participación de toda la familia se ponen en práctica las pautas sobre: el baño, el aseo, la comida, el juego etc. La intervención familiar es fundamental, al fin y al cabo, es con ella con quien el niño/a pasará la mayor parte de su vida. Por eso, debemos tener en cuenta:

  • La familia es quien elige la intervención. No se debe decir o que tienen que hacer sino que son ellos quienes toman las decisiones en colaboración con los profesionales.
  • Empoderamiento de la familia. promovemos las capacidades para que pueden funcionar en su día a día. Favoreciendo su capacidad, autoestima, confianza, gestión emocional, bienestar y calidad de vida.
  • Identificar necesidades y puntos fuertes. Debemos intervenir desde lo que la familia sabe hacer bien. Y desde ahí dar oportunidades para que puedan enfrentarse a los problemas de manera efectiva y satisfactoria.
  • Integración. Uno de los objetivos finales que se pretenden con la intervención es que la familia construya vínculos sociales que permitan integrar al niño/a con discapacidad en la comunidad.

Bibliografía

Robles-Bello, M. A., & Sánchez-Teruel, D. (2013). Atención infantil temprana en España. Papeles del psicólogo, 34(2), 132-143.

Giné, C. G., Gràcia, M., Vilaseca, R. M., & Balcells-Balcells, A. (2009). Trabajar con las familias en atención temprana. Revista interuniversitaria de formación del profesorado, (65), 95-116.

Grupo de Atención Temprana. (2019). Libro blanco de la atención temprana.

Mariño, M. C., Ageitos, A. G., Alvarez, J. A., del Rio Garma, M., Cendón, C. G., Castaño, A. G., & Nieto, J. P. (2018, September). Prevalencia de trastornos del neurodesarrollo, comportamiento y aprendizaje en Atención Primaria. In Anales de Pediatría (Vol. 89, No. 3, pp. 153-161). Elsevier Doyma.

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