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Autenticidad: claves para ser uno mismo

La autenticidad es conseguir mostrarnos tal y cómo somos para nosotros y para los demás, en definitiva, lograr ser uno mismo significa «ser lo que uno es». Pero ¿Qué es eso de ser uno mismo? y ¿Quién soy yo? A caso existe una esencia que siempre perdura a pesar del paso del tiempo y de la vida, algo que debemos rescatar y sacar a la luz para comportarnos de forma auténtica y ser fieles a lo que compone nuestro ser. Durante la lectura de este texto, hablaremos sobre conceptos relacionados con la autenticidad que pueden sernos útiles para reflexionar acerca de ella y saber si ¿Somos auténticos?

Autenticidad

La autenticidad es algo que, por oposición, no es falso. La autenticidad está muy relacionada con la verdad y la sinceridad. Ser auténtico es sernos fieles y buscar la honestidad con nosotros mismos. En definitiva, ser auténtico es lograr la mayor similitud entre lo que pensamos, decimos y hacemos. Ser congruentes con quien creemos que somos y lo que debemos hacer/sentir/pensar para comportarnos de esta manera.

Tiene que ver con aceptarnos (autoestima) y con saber comunicar lo que queremos a cada momento (asertividad). Para ello, se debe realizar un autoexamen (autoconocimiento) y la meta puede ser la autorrealización Autoconocimiento personal: ¿Quién soy? Pero saber quiénes somos es solo una pequeña parte de lo que significa ser auténtico y nunca se llega a alcanzar por completo, es una guía que motiva e impulsa nuestro desarrollo y crecimiento humano.

“En mi relación con las personas he aprendido que, en definitiva, no me resulta beneficioso comportarme como si yo fuera distinto de lo que soy”.

C. Rogers (1961).

Todos los beneficios de ser una persona auténtica

  • Calidez. Actuar siendo lo más sinceros posibles nos acerca a las personas. Saber comunicar lo que sentimos en todo momento une a las personas pues se entiende que se trata de lograr un mayor entendimiento y cercanía con el otro. Las personas somos diferentes y por eso en las relaciones hay malos entendidos y roces, lograr expresarnos y tratar de entender a los demás nos hace ser auténticos a lo que sentimos. Además, muestra a los demás que no tratamos de dar una imagen maquillada o disfrazada. Las personas auténticas no fingen, no aparentan y de esta manera, pueden tener relaciones más íntimas y reales. No es beneficioso para nadie aparentar, pues el resultado de esas relaciones no será positivo.
  • Autoconocimiento. Quién se ha planteado si está actuando de forma real y auténtica está siendo autocrítico con sigo mismo. Son personas que han llevado a la reflexión su propia identidad y tratan de conocerse mejor. Hay que tener claro que nunca se alcanza el autoconocimiento completo, y que ser fiel en la relación con uno mismo y los demás es un proceso que no acaba nunca.
  • Aceptación. La autenticidad es aceptarnos, abrirnos a lo que somos en realidad. Es a través de un acto de auténtica apertura a nosotros mismos como logramos aceptarnos y amar lo que forma parte de nosotros. Hay que ser muy valiente para conseguir abrirse y conocer nuestro lado más oscuro y profundo. Estar abierto a la realidad y al dolor, y aceptarnos como lo que somos con sus cosas positivas y negativas nos hace personas auténticas.
  • Libertad. Creo que la autenticidad es lo contrario a reprimir sentimientos y experiencias. Se entra con el proceso de autenticidad en un ciclo de personalización y autoconocimiento que nos libera. Pero no es un proceso de libre albedrio o de menos responsabilidad de lo que ocurre a nuestro alrededor, al contrario, ser auténtico nos da libertad porque asumimos que estamos en posesión de infinitas posibilidades de acción en el mundo y con los demás.

Quien es auténtico asume la responsabilidad por ser lo que es y se reconoce libre por ello.

Sartre.
  • Responsabilidad. La meta es la autenticidad, y durante nuestro proceso nos comprometemos con ser lo más fieles a nuestras metas y objetivos. Una persona auténtica es responsable ante las decisiones que se propone alcanzar. Es importante para todos, reflexionar durante nuestro camino y si las huellas que estamos dejando son las que deseábamos o no. Ser auténtico significa pues plantearnos qué queremos conseguir en la vida e ir haciéndolo, pero como es normal, habrá cosas que deberemos ir cambiando y nosotros también cambiaremos durante el recorrido.

¿Quién soy yo?

Ser auténtico es tratar de resolver la pregunta ¿Quién soy yo? La autenticidad pasa por descifrar nuestra identidad y cuáles son los aspectos de nuestra personalidad con los que más nos identificamos. Pero dentro de esta pregunta existen varios elementos y yoes diferentes que forman parte de cada persona: quién creo que soy o quién debería ser. Según esta teoría la persona tiene numerosos yoes:

  • Real: Tal como soy.
  • Ideal. Como me gustaría ser.
  • Debería. Como debería ser.
  • Potencial. Como puedo ser dentro de mis posibilidades y atributos.
  • Futuro. Me imagino como seré en el futuro.

Aquí el punto no es llegar a un completo entendimiento de las partes que forman la esencia de uno mismo. Sino lograr aceptar que somos más que las partes y que la disonancia con lo que creemos que somos y la realidad forma parte de ser auténticos. Aunque por supuesto, quienes buscan ser auténticos trataran de conseguir una versión de sí mismos que se parezca en mayor medida a lo que creemos que debemos ser o nos gustaría ser.

Las discrepancias que se producen entre lo que somos y lo que quisiéramos ser pueden producir malestar. Estas discrepancias surgen desde que somos pequeños: si se nos apoyó y no se nos castigó cuando éramos pequeños nos esforzaremos en desarrollar nuestro yo ideal, en cambio sí se nos castigó en exceso y se nos culpabilizó, trabajaremos en nuestro yo debería ocasionando conductas de evitación y generando ansiedad.

Cómo saber si alguien es auténtico

Si estás tratando de ser real y dejar a un lado las máscaras y los disfraces tanto para ti como para las personas que te rodean, desearás saber si las personas que te rodean son auténticas. Pero durante el proceso de cambio y apertura a la autenticidad seremos más conscientes de que las personas no son reales ni muestran su verdadera cara: «Es que no es consistente… no hace lo mismo en las mismas situaciones», «me genera inseguridad porque no sé por dónde va a salir», «cambia de opinión del día a la mañana», «ha cambiado, dice que sigue siendo la misma persona, pero no lo es».

¿Seguimos siendo nosotros mismos, aun siendo diferentes? Esta es la gran pregunta, está muy bien buscar ser sinceros y lo más transparentes posibles, pero la realidad es que cambiamos a cada momento. No hay que buscar un ideal y tratar de reproducirlo en nosotros, se trata de interiorizar lo que nos sucede a cada momento y reaccionar teniendo en cuenta al otro y a uno mismo. Podría simplificarse a la idea de que para ser reales lo importante es no arrepentirse de las decisiones que tomamos durante el día. Eso sería lo más congruente y de la manera en la que más conformes estaríamos con quiénes somos y sobre cómo nos desenvolvemos en el entorno. La realidad es que no ser consistente en las situaciones o ser menos auténtico está relacionado con nuestra historia de reforzamiento:

  • Reforzamiento positivo. Es más probable que estas personas sean más auténticas. Pues no tienen miedo a decir lo que piensan o sienten.
  • Reforzamiento negativo. Serán personas que actúen evitando las consecuencias negativas. Ocultarán información para no ser castigados.

Ser nosotros/as mismos/as

Pero si la autenticidad es ser nosotros mismos, y se lleva en esencia dentro de nosotros, no es posible que haya personas que no sean ellas mismas. Dado que es tremendamente complicado y agotador mostrarse siempre como uno es, formalismos y situaciones sociales, las personas reprimen o evitan dar una opinión sincera. Y es esto lo que verdaderamente ocasiona problemas: falsear, pretender ser otra persona, no aceptarse como uno/a es. Cada vez cuesta más conocer gente real y auténtica. La mayoría de las personas se ocultan detrás de máscaras y personalidades que idealizan o pretenden ser. Esta actitud de aparentar algo que en realidad puede convertirse en algo patológico y que dificulta las relaciones.

Las personas que buscan ser auténticas viven de forma más placentera pues tienen claro que no dejan de ser ellas mismas cuándo se producen cambios o reaccionan de manera diferente a cómo suelen hacerlo. Son personas que entienden su complejidad y que siguen siendo ellos/as mismas a pesar de las fluctuaciones (autocomplejidad). Y es que tratar de ser uno mismo no es comportarse siempre igual, sino aceptar y reflexionar acerca de los cambios. Las personas auténticas son menos vulnerables a los cambios de personalidad o de actitudes que los acontecimientos vitales ocasionan pues en el fondo saben que dentro de esos cambios hay una personalidad interna de fondo que queda intacta: son ellos a pesar de los cambios.

Vivir siendo auténticos

La principal diferencia entre ser auténticos o no, radica en ser conscientes de los cambios que se producen en torno a nuestra identidad (ya sea por presión social o por cambios madurativos o sucesos externos) sin tratar de simular o fingir actitudes que buscan un yo falso. No está mal buscar nuestro yo ideal, que trate de conseguir convertirnos en la persona que deseamos ser, pero la diferencia radica en no aceptar quién uno es con todos sus yoes. Creo que está bien y es necesario buscar alcanzar la mejor versión de nosotros mismos, es parte de ser auténticos, pues no estaríamos siendo sinceros si no aceptáramos que buscamos superarnos. Entonces, ¿No somos nosotros mismos hasta que alcanzamos el yo ideal? El proceso de cambio forma parte de nuestra identidad, alcanzarlo no es la meta sino el camino y todo el proceso que marca nuestra vida y autoconocimiento.

Por supuesto, el motor de cambio ha de estar basado siempre en principios éticos, no podemos decir siempre lo que pensamos y es difícil expresar con claridad todo lo que sentimos. Pero, por lo contrario, no es tan complicado sernos fieles a nosotros mismos. Es la sociedad y las relaciones con los demás dónde se nos presiona a utilizar la máscara, pero es en nuestra relación con nosotros dónde debemos ser lo más reales posibles. Y es que ser auténtico responde a la pregunta de ¿Quién eres? no ¿Cómo eres? Cuando uno busca saber quién es busca dentro de sí mismo, en cambio la respuesta a la segunda pregunta depende de nuestra relación con los demás que es más inestable.

Claves para ser uno mismo

Estas son las tres claves para ser uno mismo:

  1. Aceptación. Aceptarse es el comienzo para comenzar a comportarnos de manera auténtica. Así como aceptar al otro, expresarnos de forma empática y abiertamente. Dar a conocer nuestros sentimientos favorece el acercamiento y comprensión de los demás.
  2. Congruencia. Una persona congruente es alguien que dice las cosas tal y como las ve, sin ocultar nada, es transparente y no se esconde. Una persona auténtica es consciente de la complejidad de sus sentimientos y los acepta eligiendo expresarlos o no.
  3. Positividad-vida auténtica. Lograr ser felices está relacionado con la autenticidad. Desde la psicología positiva conseguir ser felices radica en pensar que la vida que vivimos es auténtica. Ser auténticos es una fortaleza personal común a todos y que regulada de forma correcta nos ayuda a vivir de una forma más plena. Una persona que vive de manera auténtica confía en la vida y en sus capacidades y no tiene miedo a mostrarse tal cual es.

La felicidad consiste en pensar que la vida que vivimos es auténtica.

No hay una verdadera autenticidad, no hay principios que digan que es lo que se tiene que ser: el hombre se hace en la lucha por ser auténtico, mediante el abandono de la comodidad y la toma de una posición crítica frente a la vida. Es un enfoque que no da respuesta a la pregunta ¿Quién soy? Sino que es una práctica que nos lleva a la autorreflexión sobre si lo que somos es lo que queremos ser, si nos aceptamos y si somos fieles a la idea de cómo deseamos vivir y las huellas que queremos dejar. Es una manera de ser arquitectos de nuestra propia identidad y abre un mundo de posibilidades para hacernos a nosotros mismos.

Bibliografía

Rogers, C., Guadalupe, S. G. I., & Netzahuatl, G. Empatía, aceptación positiva incondicional y congruencia desde la terapia enfocada al cliente de Carl Rogers. Universidad nacional autónoma de mexico facultad de estudios superiores zaragoza. Clinica multidisciplinaria Tamaulipas.

Carl R. Rogers. (2012). La relación interpersonal: el núcleo de la orientación. Recuperado de Irradia Terapia Méxicohttps://psicologos.mx/la-relacion-interpersonal-el-nucleo-de-la-orientacion.php

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