En este momento estás viendo ¿Quiénes son las personas victimistas?

¿Quiénes son las personas victimistas?

Las personas victimistas son esas que se quejan y piensan “todo me pasa a mi” y buscan culpables de todo aquello que les ocurre. Sus penurias tienen nombre y apellidos. Los responsables, a veces, son personas cercanas, pero también acusan al gobierno o a Dios como causantes de todo.

Ante un problema podemos tener resultados de éxito o de fracaso. Pero si queremos tener éxito a toda costa, podemos camuflar nuestros fracasos con victimismo. Culpando a otros de nuestros errores.

¿Cómo son las personas victimistas?

  • Siempre se están quejando, pero no hacen nada para eliminar su dolor o salir de la situación que les trae problemas.
  • No aceptan opiniones. Si tratas de persuadirles sobre otra posible causa para su problema, se enfadarán y desconfiarán de ti. Cualquier hipótesis diferente a la suya es recibida como un ataque o una crítica.
  • Ellos no cometen errores. Responsabilizan a los demás y nunca se preguntan sobre su implicación en el suceso. Así suelen salir ganando en todas las situaciones, ya que intentan que creas que son las autenticas victimas en la situación.
  • Son personas con una visión pesimista de la vida. Son desconfiadas y acaban por destruir muchas de sus relaciones por su negatividad.
  • No asumen ninguna responsabilidad y viven tirando piedras sobre otros tejados. Esta forma de vida es perjudicial, ya que en lugar de pensar en su implicación en el problema, siempre son otros los que lo pagan. Echar balones fuera es lo que mejor se les da hacer.

¿Qué causa el victimismo?

Podemos encontrar diversas causas que explican este comportamiento. El origen de su comportamiento se oculta detrás mecanismos de defensa. Tras las quejas se oculta el mecanismo de la Proyección. Este mecanismo inconsciente trata de negar la responsabilidad de quien lo utiliza. Sirve para proyectar los errores en objetos externos, todo esto lo hacen de forma inconsciente. Ej. Alguien que llega tarde al trabajo y culpa de ello al mal tiempo. Pero ¿De que tratan de protegerse?

Tratan de protegerse del cambio. Negarán su responsabilidad con uñas y dientes, con el propósito de no alterar su sistema de creencias. Tratan de convencerse de que el cambio lo deben realizar las personas de su alrededor, los políticos, la sociedad etc. Intentan que todo cambie, excepto ellos mismos. Por eso la postura de las personas victimistas, refleja poca madurez por la falta de responsabilidad. Así como ignorancia y pereza para adaptarse a los cambios.

También han aprendido que el sentimiento de tristeza hace que la gente se acerque para darles consuelo. El sentimiento que más atrae a las personas, lejos de parecer lo contrario, es la tristeza. La tristeza une más que la alegría. La pena impulsa a las personas a unirse para terminar con su sufrimiento. De esta forma, aprenden a buscar atención y cariño con sus historias llenas de catastróficas desdichas.

Por supuesto las personas victimistas sufren. Están cómodos en un estado de malestar, han aprendido a resolver los problemas de esta manera. Pero se sienten desgraciados todo el tiempo.

¿Por qué siempre queremos tener la razón?

Las personas victimistas se convencen de que tienen razones para creer que alguien les intenta hacer la vida imposible, pero ellos no son responsables.

La responsabilidad es reconocer que nos equivocamos y asumir que somos responsables de lo que nos pasa. Pero no reconocerlo es algo muy común en la sociedad. Tratamos de esconder nuestros fallos porque es lo que nos dicta el mundo en el que vivimos. Asumir los errores no es fácil, y se muestra como una debilidad en muchos ámbitos.

La realidad es que la vida no es perfecta y tener expectativas de un mundo perfecto exige un esfuerzo constante. Cuando omitimos nuestros fallos lo hacemos para proteger nuestro sistema de creencias para no tener que asumir la responsabilidad de nuestros actos y que ello nos provoque sentimientos negativos que son los que intentamos eliminar a toda costa.

Hacernos responsables de nuestros errores no nos penaliza en la vida. Deberíamos dejar de pensar en que se nos culpará por ellos, responsabilidad no es igual a culpa. Esto aumentará nuestra autoestima, nos permitirá madurar emocionalmente y nos ayudara a gestionar nuestra frustración. Es mejor fomentar un pensamiento más abierto en el que nos permitamos cambiar de opinión, asumir los errores y no por ello sentirnos culpables. Así eliminaremos las altas expectativas y los ideales que solo llevan a la frustración y al sufrimiento.

Quejarse no soluciona nada

Las personas nos quejarnos por hábito. Solemos enfocarnos siempre en lo negativo de la vida y expresamos nuestro sufrimiento para sentirnos mejor por las injusticias que nos ocurren. Si nos pasa algo malo generalizamos y terminamos creyendo que la vida es mala con nosotros. También somos egoístas y creemos que nadie sufre más que nosotros mismos.

Las quejas constantes de las personas victimistas, no solucionan nada, sino que provocan consecuencias negativas como:

  • Peor estado de ánimo.
  • Malestar en nuestras relaciones.
  • Bloqueo. Impidiéndonos que pensemos en soluciones para cambiar la situación.
  • Desgaste emocional y disminución de la energía.

Vivir sin quejarse

Dejar de quejarse y pasar a la acción requiere de un gran trabajo sobre aquellas actitudes, creencias y emociones que nos limitan.

Cada vez que pase algo negativo en tu vida, debes preguntarte si tu tienes algo que ver con lo que te ha pasado. Ej. Si vuelves a llegar tarde al trabajo, piensa que a lo mejor no te estás organizando bien el tiempo.

Cambia de paradigma y piensa en ¿Qué estoy haciendo para que esto me este sucediendo a mi? Y de que manera soy responsable de lo que me pasa.

Cunado ya hayas pensando en la posibilidad de cambiar algo en ti, y no buscar cambios fuera, debes pensar en la manera en la que vas a elaborar los cambios. Cómo vas a vivir siendo más responsable y coherente aceptando tu implicación en el problema.

Centrate en las cosas positivas que te rodean. Consigue ser menos juicioso contigo mismo y agradece también los motivos que tienes para ser feliz.

Es clave darse cuenta de que la vida está en nuestras manos y que culpar a otros de lo que nos pasa no sirve para nada. Debemos cambiar con el mundo y darnos la oportunidad de ser los únicos responsables de lo que nos pasa.

Quien quiere encontrara un medio, y quien no, una excusa” (proverbio árabe).

Deja una respuesta