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Depresión post parto: la cara opuesta de la maternidad

Puede que tengas depresión post parto si te haces estas preguntas ¿Qué pasa si después de dar a luz a tu hijo/a no sientes el amor inmenso que se supone que has de sentir? ¿Y si de pronto, te abordan las dudas sobre si no serás capaz de sacar adelante a tu hijo? O puede que te sientas incapaz de hacer frente a las responsabilidades que conlleva ser madre.

La maternidad a menudo surge con esperanza por el nacimiento, la ilusión de haber dado a luz una criatura hermosa. Pero poco se habla de la otra cara. Y es que a menudo la maternidad trae con sigo aspectos no tan positivos.

En 2017 un tercio de las mujeres españolas sufrieron depresión tras el parto. Son un 35,14% las que afirman haber tenido síntomas tras haber dado a luz. Hay un gran desconocimiento de este fenómeno que ocasiona desinformación a cerca de los síntomas y falta de comprensión por parte de la sociedad. Un 14,6% de la población desconoce el trastorno.

Entre un 3% y un 6% de mujeres experimentarán el inicio de un episodio de depresión mayor durante el embarazo o las semanas siguientes al parto. En la mitad de los casos comienzan durante el embarazo y no después.

La depresión post parto

La depresión post parto puede originarse debido a una conceptualización idealizada acerca de la maternidad. Pero en la idealización del concepto no se atienden los aspectos negativos del hecho de hacerse madre. Y la madre al no sentirse como se esperaba, siente la frustración de no cumplir con las expectativas sociales. Hay una serie de sentimientos que predisponen a la depresión post parto, como: tener que lidiar con sentimientos contradictorios ganancias-pérdidas, necesidad de realizar ajustes y cambios en la identidad, lograr integrar el desempeño profesional con la vida amorosa y la maternidad como tal.

El embarazo en sí mismo, es un momento de gran estrés. Y puede cursar con: cansancio, sentimientos de soledad, culpa, sensación de pérdida de control, irritabilidad, ánimo bajo, labilidad emocional, ansiedad y problemas de sueño. Todos estos síntomas se consideran como parte de la experiencia del embarazo, pero en ocasiones sus causas están en la depresión.

La depresión post parto o post natal, aumenta con el tiempo. Un 10% de las mujeres es diagnosticada a los dos meses del parto. Pero incrementa a un 22% de las madres que son diagnosticadas al año de dar a luz. Algunos factores que incrementan la probabilidad de sufrir depresión en el embarazo son las experiencias traumáticas en la infancia.

Depresión, disforia y psicosis post parto

La disforia post parto es más leve y más frecuente durante el post parto. La disforia es un estado pasajero que se inicia los primeros días tras el parto, pero no dura más de dos semanas. Se caracteriza por: irritabilidad, llanto fácil, rasgos hipocondríacos, insomnio, fatiga, pérdida del apetito, falta de concentración, y dolor de cabeza. Aparece en el 86% de las mujeres que dan a luz. Y es esperable después del parto.

En cambio si el periodo de melancolía tras el parto dura más de unos cuantos días, se considera depresión post parto. Se inicia entre las 4-6 semanas tras el parto y se puede prolongar durante un año.

La psicosis post parto es la forma más severa de los trastornos psiquiátricos tras el parto. Es una enfermedad aguda y grave. Se producen 1-2 de cada mil nacimientos. El inicio es rápido tras 48 o 72 horas del parto. Y cursa con rasgos maníacos, depresivos o mixtos. Aparece ansiedad, irritabilidad, insomnio, y van avanzando hacia la despersonalización y la conducta desorganizada. Aparecen ideas a cerca de la muerte del niño, o se le confieren poderes especiales e incluso se le atribuyen ideas divinas o diabólicas.

Síntomas de la depresión post parto

Los síntomas de la depresión post parto pueden variar de una persona a otra. Pero según la APA entre los síntomas pueden incluir:

  • Perder interés en las cosas que le gustaban antes.
  • Alteraciones en los hábitos alimenticios.
  • Ataques de pánico o fobias.
  • Enlentecimiento o agitación.
  • Pensamientos muy rápidos.
  • Sentimientos de culpabilidad.
  • Cambios drásticos de estado de ánimo.
  • Tristeza recurrente y llanto fácil.
  • Estar preocupada de no ser una buena madre.
  • Tener miedo de estar sola con el bebé.
  • Alteraciones de sueño, dormir demasiado o dormir muy poco.
  • No tener interés en el bebé, la familia o los amigos.
  • No poder concentrarse, recordar cosas o tomar decisiones.
  • Pensar en hacerse daño a sí misma o al bebé.

Consecuencias de la depresión post natal

Por supuesto, este fenómeno no solo afecta a la madres, sino también a los que la rodean. Genera un gran deterioro en la relación familiar, sobretodo con la pareja. Y si se alarga en el tiempo, puede ocasionar alteraciones en el desarrollo del niño. El rol materno está distorsionado.

En el desarrollo del bebé se produce: mayor actividad cardíaca durante el embarazo y en el parto, más frecuencia de nacimientos prematuros, menor crecimiento y bajo peso al nacer. También pueden producirse complicaciones en el desarrollo cognitivo y comportamental. Así como un incremento en el riesgo de padecer depresión a lo largo de su vida. Y se han observado más frecuencia en el llanto, afectos negativos, y evitación del contacto visual.

Las madres muestran dificultades en la comunicación con sus hijos/as. Produciendo una falta de complicidad y de habilidades socio-emocionales del niño. Generan una gran confusión puesto que la madre no adecua su lenguaje verbal con el no verbal.

El padre es un factor imprescindible en la protección del menor. Puesto que influye positivamente reduciendo las consecuencias de la depresión materna en el desarrollo del niño. La triada conformada por madre-hijo-padre, es de suma importancia tanto para el desarrollo de la función materna como para el del bebé.

Vínculo madre-hijo/a

El vínculo afectivo que se establece entre la madre y el hijo/a se forma ya durante el embarazo. Donald Winnicott estudió el proceso del embarazo y las relaciones que se producen entre la madre y su bebé.

Antes del nacimiento, los padres tienen ideas predeterminadas sobre como será su bebé, que nombre elegirán, etc. El bebé se origina con unas características conferidas en la mente de los padres.

En los últimos meses del embarazo y tras el parto, aparece en la madre la preocupación maternal primaria. La madre comienza a ponerse en el lugar de su hijo. Durante ese estado la madre se vuelca hacia su hijo. Pero a medida que el bebé continúe creciendo deberá romper el vínculo primario.

Tras el parto, se produce un proceso de identificación con el niño/a que se inicia con el llanto. El lloro del bebé alerta a la madre de las necesidades de su hijo. Y es capaz de saber cómo se siente en cada momento. Aunque en ocasiones, como durante la depresión, la madre puede no adaptarse a las necesidades del bebé. Y mantiene un ritmo demasiado lento o rápido. Impidiendo que el niño/a le siga y provocando una imposibilidad de comunicación y de vínculo.

Holding

El prototipo de cuidados maternos es el «Holding». Es una función de sostén. Pero no solo de las necesidades físicas, sino también de las emocionales. Se refiere a la lactancia, o al proceso de dormir al bebé. La madre es capaz de servir como sustento de su hijo/a. Pero también se trata de proveer a niño de un ambiente adecuado en el que pueda desarrollarse. La función del padre es fundamental para el apoyo de la madre.

No hay madre sin padre.

Winnicott

Si se producen dificultades en este área, el niño atravesará una intensa angustia. Puede sufrir una desintegración de sí mismo y un sentimiento de inseguridad. El bebé todavía es dependiente de su madre y necesita de su sostén.

Maternidad satisfactoria

La depresión post parto podría ser considerada un duelo debido a
que la madre entra en un proceso de cambio drástico en su vida. El trastorno podría representar un duelo por la vida, por el cuerpo, por los hábitos previos al embarazo o incluso por la atención que recibió durante su embarazo. Y un duelo por verse como otro en relación a su hijo, en donde no son uno solo como lo eran durante el embarazo. Por este motivo es esencial que la madre sea capaz de integrar su nueva identidad como madre. Y que en lugar de identificarlo con una pérdida pueda asimilar los cambios en forma de ganancias.

Para que la maternidad sea una experiencia satisfactoria. La madre debe ser sostén de su hijo/a. Pero también ha de ser cuidada por su entorno y su pareja. En ocasiones hay madres solteras, o con bajos recursos económicos que se ven desbordadas por el embarazo y están en riesgo de sufrir una depresión.

Para prevenir la depresión post parto es imprescindible un seguimiento de la madre y su hijo. Además de ofrecer información a la mujer, la pareja sobre la depresión post parto. Es imprescindible atender al nuevo rol como madre: dificultades, miedos, o las preocupaciones que tenga. Y ofrecer estrategias para el vínculo madre-hijo y la relación de pareja: adecuada comunicación y espacios de calidad sin el bebé. Reducir el estrés y buscar fuentes de apoyo: sociales, familiares etc.

Es la presencia de la madre lo que convierte el llanto de un bebé en una llamada.  

Donald Winnicott

Esta entrada tiene 3 comentarios

  1. Mari Carmen Falcon Basarte

    Muy buen articulo. Magnífico.

  2. Mari Carmen Falcon Basarte

    Me ha encantado el artículo ¡ Tremendo !
    Pero que difícil todo. En lo bueno y en lo malo.
    ¡LA VIDA ES MUY DURA Y COMPLEJA!

    1. Muchísimas gracias por la aportación con tu comentario. Me alegro que haya gustado. La vida no es perfecta y todos somos seres complejos y diferentes. En eso está la belleza de aprender de lo que nos rodea. Y de tratar de disfrutar de todas nuestras experiencias en la vida.

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