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Desgaste emocional: ¿En qué inviertes tu tiempo?

El desgaste emocional es tener la sensación de no poder dar más de si mismo. Sucede cuando nos hemos esforzado tanto para intentar hacer varias cosas a la vez y nos cuesta volver a recomponernos. El desgaste emocional se caracteriza por el cansancio y la falta de motivación. Es como el virus en un ordenador que lo hace ir más despacio.

Nuestro estado de ánimo se ve afectado por la energía que invertimos en intentar responder a todos los estímulos que nos llegan. Normalmente los estímulos son de baja carga afectiva, pero hay ocasiones en las que invaden nuestras emociones , nos ponen patas arriba y descargan nuestra energía.

¿Qué es el desgaste emocional?

El desgaste emocional es un concepto muy popular que se comenzó a utilizar como la dimensión central del Síndrome de Bournout. Este síndrome se asocia a profesiones que ayudan a otras personas que dependen de ellos. Por ejemplo: profesores, médicos, enfermeras o psicólogos.

El cansancio emocional se compone de:

  • Agotamiento físico, mental, y emocional. El cansancio emocional desgasta la energía en todos los aspectos. Nos impide dar más de nosotros mismos.
  • Baja autoestima. Las personas que sienten este desgaste suelen tener personalidades perfeccionistas y exigentes. O trabajos que requieren que lo sean. Por este motivo pueden vincular su cansancio con la ineficacia o incompetencia personal. Cosa que provoca un descenso en su autoestima.
  • Frustración. Por querer llegar a tiempo a todas las tareas que nos hemos propuesto. Y no poder con ellas. O simplemente debido al cansancio y el estrés que nos impide rendir al cien por cien.
  • Estrés. Por supuesto que todo desgaste se debe a una situación estresante. En la mayoría de ocasiones se debe a situaciones laborales, pero también las cargas familiares son demandas extra que agotan nuestra capacidad de hacerles frente.
  • Falta de Motivación. Cuando nos encontramos desbordados y sin energía todo nos cuesta el doble. La persona ha sido explotada y no ha tenido ningún reconocimiento por ello. Todo el esfuerzo y empeño no se agradece y todo eso provoca que la motivación se reduzca a cero. Ya no se hará la tarea con energía y agrado. Sino con despreocupación y enfado.

¿Qué causa el agotamiento emocional?

  • Priorizar las necesidades de los demás por encima de las nuestras. A veces podemos pensar que priorizar las necesidades de los de más a las nuestras es egoísta. Las personas cuidamos a los que queremos y recibimos a cambio sus agradecimientos. Eso hace que tengamos relaciones sociales fuertes. Pero cuando dejamos de cuidarnos a nosotros por anteponer a los demás, nuestra salud y bienestar se resienten.
  • No distribuir nuestra energía y gastarla toda en el trabajo. El síndrome de Bournout es el que se produce por un trabajo que nos desgasta física y emocionalmente. Turnos de muchas horas, trabajos mal pagados, horas extra etc. El mundo laboral está plagado de injusticias y puede ocasionarnos una falta de energía y de motivación para la vida que hay fuera.
  • No poner limites. Cuando las personas no ponen limites pueden sufrir el abuso de personas que buscan perjudicarles. Las exigencias de los demás, pueden reducir tu energía a cero. Si evitas mostrar tu opinión respecto a conflictos para no entrar en desacuerdos. Y te cuesta contradecir por miedo al rechazo social. Debes saber que todas esas actitudes te hacen más vulnerable a tener una autoestima baja, falta de iniciativa para tomar decisiones propias que te permitan defender tus intereses.
  • Atascarse en momentos dolorosos del pasado. Vivir rememorando eventos dolorosos no permite a las personas avanzar. Recrearse en sucesos trágicos provoca cansancio. Al revivir constantemente sensaciones, pensamientos y sentimientos dolorosos.

Falta de energía

Todo en esta vida se podría reducir a cantidad de tiempo. Cuando nos pasamos la vida atendiendo a varias cosas a la vez. Como a atender el trabajo, la casa, los hijos etc. Perdemos tiempo y la mayor parte del día sin disfrutar. Podríamos calcular desde que nos levantamos el tiempo que empleamos en cada actividad. A lo largo del día, de lo que se trata, es de no terminar desgastados.

El problema ocurre cuando empezamos a posponer actividades que nos harían felices por dedicarlas a asuntos que escapan a nuestro control. Preocupándonos por un evento que aún no ha sucedido, adelantándonos acontecimientos. Son cosas externas con las que malgastamos la energía. Ej. si al final del día me paso una hora hablando de lo mal que me trata mi jefe. Debemos aprender a invertir la energía en nosotros. Y nunca en asuntos que nos suelen hacer dar rodeos y que se apoderan de nuestra mente sin poder darles salida.

Inversión de la energía

Robert E. Thayer identificó cuatro estados básicos de energía y tensión que pueden favorecer o alterar nuestra inteligencia emocional. Los dos primeros pueden influir negativamente en nuestro rendimiento y bienestar personal. Aunque la persona no esté cansada, la energía es tensa. Y por eso se produce el cansancio emocional.

  • Energía tensa. Alta tensión y alta energía. Es un estado de ánimo en el que la energía es tan elevada que produce bienestar. No somos conscientes del cansancio y puede provocar la pérdida de atención a otras necesidades, propias y de los demás y terminar por llegar a un estado de agotamiento total.
  • Cansancio tenso. Alta tensión y baja energía. Sensación de cansancio general, sentimientos de fatiga, desánimo, nerviosismo capaces de mermar nuestra autoestima y hacernos sentir incapaces en nuestras labores. No podemos descansar para cargar las pilas.

Para ver la diferencia tenemos los ejemplos contrarios. Los siguientes estados si sirven para fortalecernos y mejorar nuestra competencia. A pesar de la energía que dispongamos, no hay tensión. Por eso conseguimos estar tranquilos.

  • Energía tranquila. Baja tensión y alta energía. Predomina la calma y la sensación de dominio sobre nosotros. La tensión no existe y nos embarga el optimismo, las sensaciones corporales agradables y nos sentimos vigorosos, con plenitud y bienestar. En este estado tenemos las reservas de energía al tope, tanto a nivel mental como físico por lo que nuestras capacidades aumenta, estamos más vitales y creativos.
  • Cansancio tranquilo. Baja tensión y baja energía. En este caso, el cansancio es agradable, relajado. Es el momento en el que te puedes permitir descansar después de un día productivo en el trabajo.

Consecuencias del desgaste emocional

  • Bloqueo: Tras mucho tiempo bloqueados en un punto de desgaste emocional se anula nuestra capacidad de decisión.
  • Motivación: Nos anulamos y simplemente nos dejamos llevar sin ninguna meta ni propósito. Al no darnos cuenta de lo que nos esta suponiendo no afrontamos el problema y no le plantamos cara.
  • Control Externo: Nada depende de nosotros. Todo lo que me sucede escapa a mi control.
  • Victimización: Puede que nos victimicemos y nos quejemos sin hacer nada al respecto. ¿Quiénes son las personas victimistas?
  • Emociones Desproporcionadas: Llegamos al punto de cansancio extremo y cualquier problema secundario se convierte en doble preocupación fomentando altos niveles de ira o enfado por problemas que no lo merecen.
  • Relaciones Personales: Puede que nos quejemos constantemente, provocando rechazo a nuestro alrededor. Además hacer planes con amigos nos supone un punto de energía extra que nos desborda. Terminaremos por rechazar planes y salidas con amigos.

Como solucionar el agotamiento emocional

Nos encontramos pues, sobrepasados por la situación sin saber como afrontarla. La solución por supuesto no es escapar del problema o de la idea de tener que asumirlo. Debemos generar estrategias que nos permitan identificar momentos en los que nos empezamos a descargar y tomarnos un tiempo para generar alternativas que eviten el desgaste.

Necesitamos tomarnos un tiempo para que nuestra energía llegue al punto en el que estaba. Pero no sin haber analizado antes la tarea de investigar acerca de la situación que más desgasta y recursos consume.

  • El primer paso es identificar posibles situaciones propicias al estrés.
  • Elige una actividad en la que merezca la pena invertir tu tiempo.
  • Elabora un plan sobre como vas a enfrentarnos a esa situación. Por ejemplo: Elige tres momentos del día para medir tu energía. O preguntate si estas invirtiendo tu energía correctamente.
  • Identifica situaciones que te desgastan emocionalmente
  • Por último preguntate: ¿Estoy invirtiendo mi energía positivamente?, ¿Hay actividades que me roban energía?

Acabar con el agotamiento emocional

  • Micro-prácticas: Se trata de herramientas que nos sirvan en momentos de desgaste emocional. Son herramientas que tratan de convertirse en ejercicios automáticos que nos faciliten la vida. Por ejemplo el ejercicio de “Las tres cosas buenas”. Se trata de un gesto tan sencillo como escribir tres cosas positivas durante quince días. Beneficia una relación más equilibrada entre el trabajo y la vida personal. O algo tan sencillo como pedir un minuto cuando se necesite. Esta frase simple le da tiempo para restablecerse y recuperar el ritmo. Esperar un minuto antes de reaccionar merece la pena.
  • Relajación: Para contribuir a la relajación podemos hacer ejercicios como la relajación diafragmática. Se trata de coger aire por los pulmones y retenerlo durante un tiempo. A la hora de expulsarlo tratar de hacerlo durante un largo tiempo para asegurarnos de soltar todo el aire contenido. También hay técnicas como la Bioenergética de Lowen. Se basa en la idea de que la respiración no puede ser libre. Porque si respiras como normalmente tu energía es muy fuerte y tus sentimientos también. En cambio si aguantas la respiración y la disminuyes el sentimiento se va a pagando, como una llama sin oxigeno. Así te sientes en calma y tu mente puede pensar.
  • Mindfulness. Propicia un estado mental de conciencia en el momento presente. Evitando que pensemos en problemas futuros. Se trata de evitar controlar los problemas que se nos vienen a la mente, produce una disminución del estrés.
  • Biofeedback. Se trata de una técnica cuyo propósito es que la persona sea consciente de su tensión, que disminuya las veces que se tensa a lo largo del día y aprenda a disfrutar de la relajación. Garantiza el aprendizaje del control voluntario de estados de relajación y produce una retroalimentación de información directa sobre los cambios que la relajación esta teniendo en su organismo. Se puede aprender a relajar un grupo de músculos en concreto.

No dejes que te venza el cansancio o el miedo, utilízalo para avanzar, para seguir.

Joël Dicker

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