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Empatía: ¿Cómo desarrollarla?

La empatía es comprender lo que una persona piensa y siente. Para que se de la empatía es necesario: reconocer lo que esta pasando y reaccionar a lo que la otra persona piensa o siente. Todos somos empáticos. No podemos considerar que haya personas empáticas o no empáticas. Ni que solo la empatía se de en las relaciones humanas. Porque se han encontrado conductas empáticas en otras especies.

Todos estaríamos en una campana en la que fluctuaríamos según niveles de empatía. Además ni en exceso ni en defecto es beneficiosa. Por exceso produce: Hiperconectividad empática. El sujeto no puede pensar en sí mismo porque siempre esta pensando en los demás. Para que haya empatía no nos podemos olvidar de nosotros mismos. El defecto de empatía se asocia con la protección de nosotros mismos. Es pensar en uno mismo antes que en nadie.

¿Qué es la empatía?

Las emociones y los sentimientos se pueden organizar en: los acontecimientos (lo que pasa), los agentes (lo que hacemos o nos hacen) y los objetos (lo que no es el yo). Todo esto para explica que: lo que sentimos tiene que ver con lo que nos pasa.

Todas las emociones están afectadas por variables globales. Estas variables afectan a todas las emociones: Sentido de la realidad (ataque real o imaginado), la proximidad respecto al hecho (cultural, edad), cualidad de inesperado (reaccionamos de forma más intensa) y un estado previo de excitación (afecta que algo nos sobreestimule).

Las cosas que ocurren tienen un efecto en nosotros: ya sean buenos o malos. La empatía tienen que ver con lo que les ocurre a otras personas y se ven influida por la deseabilidad del acontecimiento. Osea, si creemos que la otra persona se merece lo que le pasa. Si lo que le pasa a los otros es bueno, sentiremos alegría. Si lo que les pasa a los demás es malo, sentiremos compasión. También puede ocurrir que sintamos alegría por el mal ajeno. O resentimiento o envidia por la suerte de otras personas.

Teoría de la mente

Es la teoría más relacionada con la empatía. Y se refiere a la capacidad de atribuir creencias, pensamientos o intenciones en otros, pero también es la habilidad de entender los nuestros propios. Se puede diferenciar:

  • La Empatía Cognitiva: Que es la capacidad de percibir las emociones de manera consciente.
  • La Empatía Afectiva: Que consiste en la habilidad inconsciente y automática de responder a las emociones de otros.

La empatía es un aspecto del ser humano que favorece el desarrollo del bienestar. También favorece el acercamiento hacia los demás y la solución activa de los problemas. La empatía puede ayudar a los demás cuando nos preocupamos por evitar que les ocurran cosas malas. Y esto ocurre especialmente cuando la persona es altruista. ES fundamental para la consideración positiva respecto de los demás y de nosotros mismos. Y contribuye a nuestra salud y al buen funcionamiento de las relaciones sociales.

Ausencia de empatía

La alexitimia es la incapacidad de expresar las emociones a través de las palabras. La función que tienen las emociones es en parte para la comunicación con los otros. Nuestra forma de comunicarnos es a través de las palabras que expresan emociones, entre otras cosas. Estas personas tendrán dificultad en expresar sus propias emociones y en entender las emociones que siente los demás.

Las personas con alexitimia tienen problemas para expresar sus sentimientos y los de quienes les rodean. Además de un vocabulario emocional muy limitado. Las personas alexitimicas son personas que tienden a somatizar. Cuando uno no conecta con sus emociones terminan por manifestarse en el cuerpo. No es que no sientan nada, sino que no saben expresar sus sentimientos.

Imitación física

En los estudios sobre la empatía se han encontrado dos variantes. El sujeto aprendería e estado emocional de los demás en función de observar como actúan los demás. Se trata de la deliberación voluntaria del comportamiento de la otra persona para imitar lo que hace. Acabaría por imaginar lo que siente la otra persona y poniéndose en su lugar. Para terminar averiguando qué es lo que siente el otro.

Cada vez es más valida la teoría de que al simular las emociones de los demás y tratar de conocer cómo se sienten, es como desarrollamos la empatía. La capacidad de imitar es innata. Ya desde que nacemos imitamos gestos motores de otras personas. Y tiene un fuerte componente comunicativo y de unión entre padres e hijos.

Existe el mimetismo involuntario, que se basa en la imitación inconsciente. Cuando las personas nos comunicamos con los demás llegamos a imitar ciertos gestos de la otra persona de forma inconsciente: gestos específicos, postura corporal, adecuamos la conversación al otro. Es probable que cuando imitamos a la otra persona promovemos la empatía, la afinidad y la fluidez de las relaciones sociales.

Neuronas espejo

La base de la empatía se encuentra en las neuronas espejo. Fueron descubiertas en 1996 por el equipo de Giacomo Rizzolatti en la Universidad de Parma. El proceso que sigue nuestro cerebro es el siguiente: detectamos un gesto, una cara, una palabra que transmite información. Y viaja a las neuronas espejo y a la ínsula. En la amígdala se procesa la emoción. Y así podemos sentir lo que siente el otro.

Las neuronas espejos se han descubierto en otras especies. Las diferencias con los monos es que la conducta de imitar se produce en conductas que no tienen un fin en sí mismas. Los humanos activamos las neuronas espejos en conductas que no tienen un propósito. Además las personas nos vemos más beneficiadas por nuestra corteza prefrontal. La cual nos permite desarrollar infinidad de conductas para imitar.

La función de las neuronas espejo es la de comprender la acción que se está llevando a cabo. Y la de saber que consecuencias se derivarán de la misma.

Empatía cero

Empatía cero negativa. Son personas que no sacan ninguna ventaja de ser poco empáticos. Más bien, tienen dificultades en las relaciones sociales porque provocan daños. No son conscientes de los demás y pueden ser agresivos. Carecen de códigos morales.

  • Trastorno límite de personalidad. Son personas que no tienen empatía. No tienen conciencia del yo ni del tu. Pueden tener conductas autodestructivas. Pero también dañar a los demás. Como no hay noción del yo, tampoco la hay de la identidad de los demás. No son capaces de identificar los sentimientos de los demás. Además son inestables y no tienen freno entre pensamiento y acción.
  • Trastorno de personalidad antisocial. Son los llamados psicópatas. Son personas que no han desarrollado la teoría de la mente. El psicópata si reconoce emociones en el otro. Pero solo las identifica a nivel intelectual. Las detecta, pero no hace ninguna relación empática. Aunque hay personas que creen que para ser cruel hay que ser empático.
  • Trastorno narcisista de la personalidad. Son personas que se sienten superiores a los demás. Necesitan una constante admiración por parte de los demás. Y se sienten decepcionados si no reciben lo que creen que merecen. Por eso instrumentalizan a las personas. Y las utilizan para conseguir lo que quieren.

Empatía cero positiva. Hay personas de empatía cero pero que pueden utilizarla para beneficiarse. O más bien tienen buenas relaciones con los demás. Tienen preservados sus códigos morales y respetan los derechos de los demás sin causar daños.

  • Síndrome de Asperger. No es cierto que estas personas carezcan de empatía. El auténtico problema estaría más bien en el aspecto cognitivo. Son incapaces de inferir o de hacer un análisis de la conducta del otro. Fallarían en la teoría de la mente que les permita adecuarse a la interacción y ajuste de las relaciones con los demás. Tienen muchas dificultados sociales, pero también una sensibilidad extraordinaria. Son capaces de percatarse de muchos aspectos extraordinarios de la vida.

Cambiar la manera en la que pensamos

Podemos cambiar nuestras emociones y el modo en que nos sentimos en función de nuestra manera pensar. Podemos conseguirlo a través de las siguientes herramientas:

  • Reevaluación: A través de la reevaluación podemos dirigir la emoción hacia lo que estamos sintiendo. Requiere de una valoración cognitiva voluntaria. Las personas que reflexionan más y son más flexibles sobre los acontecimientos, son más hábiles para eliminar sus emociones negativas. Ej. Puedo enfadarme si alguien llega tarde a nuestra cita. Aunque también podemos empatizar y pensar en otras cosas que le han podido pasar para que tenga ese comportamiento.
  • Supresión: Es el acto voluntario para no expresar ninguna emoción. Se trata de controlar las expresiones propias. En la supresión no eliminas a emoción, la sigues teniendo solo que no la expresas. Al tratar de suprimirlas no somos capaces de sentir las emociones malas, pero tampoco poder disfrutar de las buenas. Al suprimirlas lo que hacemos es ocultarlas a los demás.
  • Imaginación: Es poder usar la experiencia y aplicarla a situaciones futuras. La imaginación nos permite simular nuestras emociones pasadas y aprender de esas experiencias. Imaginar como otros podrían sentirse o actuar en la misma situación.
  • Autoconciencia: Es la capacidad de imaginarse en el lugar de la otra persona. Aunque a veces creemos que los demás deberían actuar como nosotros lo hacemos. E imaginamos la situación en función de nuestras experiencias personales y nuestros conocimientos. Suponer que las personas son como nosotros puede traernos problemas. Y no podemos predecir el comportamiento de los demás en base al nuestro.

Regulación emocional

Es la capacidad para manejar las emociones de forma apropiada. Supone tomar conciencia de la relación entre emoción, cognición y comportamiento. Y tener buenas estrategias de afrontamiento y capacidad de autogenerar emociones positivas. Lo podemos lograr si trabajamos una serie de habilidades como: la expresión emocional, regular las emociones de forma apropiada. Así como ser capaces de desarrollar habilidades de afrontamiento que nos permitan reducir el conflicto. Y generar emociones positivas que nos hagan tener un mejor bienestar y calidad de vida.

El modelo de regulación emocional (Hervás), consta de seis pasos que nos van a ayudar a dominar el proceso emocional y vivir más calmados. Son los siguientes:

  1. Apertura emocional. Ser más conscientes del valor que tienen las emociones en nosotros. Incluso las emociones que experimentamos como negativas, tienen un sentido que debemos aceptar para comprenderlas mejor.
  2. Atención emocional. Se trata de identificar las emociones y ser más sensibles a la hora de detectar lo que estamos experimentando en cada momento.
  3. Aceptación emocional. Es aceptar las emociones displacenteras. Es difícil porque siempre se nos ha enseñado a evitar el sufrimiento. Pero debemos aceptar los malos momentos, para poder ser eficaces en resolver aquello que nos hace sufrir. Y aprender de las experiencias negativas.
  4. Etiquetado emocional. Podemos tratar de poner nombre a aquello que estamos sintiendo. Así podremos disfrutar más de lo que nos hace bien. Y también podremos identificar la emoción con aquello que nos hizo experimentarla. Y hacer más de eso que nos sienta bien. Al contrario lo que pasaría al identificar emociones negativas es a evitar que se hagan incontrolables y aprendamos a pararlas a tiempo.
  5. Análisis emocional. Es la capacidad para reflexionar y entender las implicaciones de la emoción que estamos sintiendo. Detectar qué tipos de pensamientos tenemos respecto a esa situación, a las personas involucradas y a nosotros mismos. Independientemente de la situación, nuestros pensamientos aumentan y mantienen nuestros sentimientos.
  6. Regulación emocional. Es la capacidad que tenemos para modular e influir en nuestra experiencia emocional utilizando estrategias cognitivas, fisiológicas o conductuales. Practicar algunas técnicas que nos ayuden a disminuir las emociones negativas (relajación, respiración). Y aprender a cambiar nuestra actitud ante ella como: Vivir en el presente.

Mira con los ojos de otro, escucha con los oídos de otro y siente con el corazón de otro.

Alfred Adler

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