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Enganchados al sufrimiento: ¿Por qué nos atrapa el dolor?

Aunque parezca difícil de creer, muchas personas se enganchan al sufrimiento. Cuando nos quedamos enganchados al sufrimiento el dolor se hace insoportable y acompaña toda nuestra vida. Nos resistimos al dolor y a veces nos sentimos totalmente condicionados a él. Lo que ocurre es que luchamos contra el dolor y nos involucramos en una lucha constante contra no querer sentir lo que sentimos. Hay personas que han aprendido a convivir con el dolor, pero eso no siempre es bueno si nos impide disfrutar de las cosas buenas que también ocurren.

A veces, el sufrimiento lo inunda todo, y se convierte en un impedimento para ser feliz. Suele ocurrir que nos negamos y rechazamos que nos pasen cosas buenas porque, en el fondo, nos da miedo. Creemos que disfrutar ese momento nos traerá consecuencias negativas, como un premio que después tendremos que devolverle a la vida. Nos molesta estar tristes, pero a la vez nos parece algo cómodo. Porque ello conlleva no hacer el esfuerzo para enfrentar nuestros miedos.

Enganchados al sufrimiento

Estamos enganchados al sufrimiento cuando nos oponemos y hay mucha resistencia a sentir dolor. El sufrimiento tiene una ecuación: Dolor x Resistencia = Sufrimiento. El sufrimiento ocurre por nuestra evitación, resistencia y luchas constantes contra el dolor. Constantemente nos castigamos por sufrir y queremos hacer que desaparezca. Ej. Tenemos ansiedad por tener ansiedad, estamos tristes por estar tristes. El dolor de la vida es inevitable, y el problema está en que creemos poder esconderlo. Pero al rechazarlo nunca desaparece. Terapia de aceptación y compromiso

Mientras el dolor es una reacción física (como por ejemplo un fuerte dolor de cabeza), el sufrimiento es una reacción psicológica, una interpretación negativa de ese mismo dolor, que nos limita y nos lleva a quejarnos, lamentarnos y victimizarnos. Así, mientras el dolor es inevitable, el sufrimiento es algo que depende de la forma en la que reaccionamos ante un estímulo determinado.

El dolor es inevitable.

El sufrimiento es opcional.

Boris Cyrulnik

¿Por qué sufrimos?

No son los acontecimientos ni la cantidad de estos lo que influye en nuestro sufrimiento, sino la interpretación que hacemos sobre ellos. Si nos damos un golpe y nos hacemos daño, el dolor físico está ahí y no va a desaparecer. Pero si, además de eso, empezamos a pensar en que somos unos torpes, que no valemos para nada, o que además nos hemos roto la chaqueta nueva… Eso es sufrimiento.

La realidad es que en nuestro día a día ocurren demasiadas cosas que nos pueden hacer sufrir. El sufrimiento, a diferencia del dolor, es una situación mental por la que la persona adquiere una actitud de queja o lástima. El sufrimiento tiene un gran componente social, adaptativo y evolutivo. El dolor o la tristeza, provoca que las personas de nuestro entorno se acerquen para tratar de ayudarnos. Ej. Cuando una persona está triste, es probable que alguien de su entorno acuda a ella para intentar consolarla y disminuir su sufrimiento. También nos ayuda a expresar nuestras emociones y favorece la reflexión y el autoconocimiento.

La alegría compartida se duplica.

El dolor compartido se divide.

Además el sufrimiento tiene un gran componente cultural. Nos educan para ayudar a quienes sufren y podemos creer que sufrir es necesario para que la vida nos compense en el futuro. En muchas culturas el sufrimiento trae el perdón y la salvación. Solemos creer que cuanto más sufrimos terminaremos recibiendo algo a cambio (karma). Pero eso nunca sucede así. Si esperamos que el dolor desaparezca, deberemos de ser nosotros quienes demos el paso. El sufrimiento no es necesariamente un paso hacia el perdón o la sanación. Cuando nos damos cuenta de esto, ponemos en marcha otras conductas más adaptativas que nos ayuden a resolver nuestros problemas.

Resignación al dolor

Todos sufrimos, todos hemos hecho daño y nos han hecho daño. Pero si nos identificamos demasiado con esa herida, nos será imposible dejarla ir sin perder nuestra identidad con ella. Ocurre que cuando sufrimos tememos no poder salir al mundo con nuestro dolor. Pasado un tiempo de un acontecimiento doloroso podemos encerrarnos y esperar a que el sufrimiento desaparezca con el tiempo. Pero el tiempo también nos puede engañar. Si confiamos en que será el tiempo el que alivie nuestro sufrimiento y no somos nosotros quienes decidimos terminar con él, nuestro sufrimiento no desaparecerá.

Solemos adaptarnos mejor al sufrimiento, porque implica no hacer nada, y no salirnos de nuestra zona de confort. Si durante mucho tiempo nos hemos refugiado en el sufrimiento, puede que creamos que no estamos preparados para abandonarlo. Pensamos que no sabremos cómo manejar la vida cuando aparezcan buenas noticias y volvamos a sentir la alegría de nuestro lado. Es duro, cuando decidimos empezar a dejar el dolor atrás, todo cambia, y eso puede asustar. Creemos no estar a la altura, tememos decepcionar, y ya no volveremos a sentir la autocompasión que recibíamos cuando sufríamos por vivir.

Lo que te hace sufrir ahora no te hará feliz mas tarde, porque te está destrozando por dentro.

Mercè Roura.

Nuestra mente está diseñada para sobrevivir no para conseguir nuestra felicidad. Por eso es difícil decidir romper con las reglas con las que solemos actuar. Nuestro ego no quiere que corramos riesgos, no quiere que soltemos nuestros miedos, que hagamos cambios, quiere que vivamos protegidos y que no perdamos el control.

Sufrimiento como estilo de vida

Hay personas que llevan al extremo el sufrimiento y lo adoptan como una forma de vida. El sufrimiento como forma de vida permite a la persona cubrir una carencia o necesidad emocional. Son personas que llevan sufriendo mucho tiempo y están acostumbradas a sentir dolor. Están tan acostumbradas que a veces no se dan cuenta de que hay alternativas a su malestar.

La verdad es que nuestro cerebro no está preparado para hacernos felices sino para sobrevivir. Y unido a que la mayoría de nuestras experiencias son dolorosas es complicado equilibrar la balanza. Solemos estar más cómodos con nuestro dolor ¿Para qué esforzarnos por estar bien si enseguida vendrá otra desgracia? A veces incluso hacemos cosas para boicotearnos y que las cosas salgan mal. Sin darnos cuenta, muchas veces elegimos seguir sufriendo. Buscamos constantemente el dolor, ya sea conscientemente o inconscientemente. Y nos relacionamos con personas y nos movemos en ambientes que nos hacen daño.

Muchas veces creemos que no merecemos ser felices. Nos arrastramos por el fango esperando que sean otros quienes vengan a salvarnos. Realmente queremos estar bien, pero creemos que si dejamos atrás al dolor perderemos muchos beneficios. Es más fácil a veces estar mal y seguir sufriendo. Podemos creer que perderemos la comodidad de no tener que aparentar estar bien, ya no habrá personas a nuestro alrededor que nos ayuden a seguir adelante, y no podremos seguir escondiéndonos en nuestro dolor.

Echo de menos la comodidad de estar triste.

Kurt Cobain.

¿Qué hay detrás del sufrimiento?

  • Pensar primero en los demás. Si pensamos en nosotros antes que en los demás somos egoístas. Esta forma de vida nos ha sido impuesta desde la sociedad y ocasiona mucho dolor. Si buscamos el bien en los demás nos olvidaremos de buscar el nuestro propio.
  • Personalidad derrotista. Es la creencia de que merecemos sufrir. Son ideas preconcebidas a través de nuestra educación. Son personas con baja autoestima que se creen menos valiosos que los demás, y no pensarán que se merecen ser felices.
  • Sufrimiento masoquista. Son personas que asocian la resistencia al dolor con superioridad y poder. Se consideran superiores por aguantar el dolor de la vida y creen que el sufrimiento les llevará al éxito.
  • Autodenigración. Es una forma de ver la vida en la que la persona cree que obtendrá respeto por aguantar el dolor. Son personas que se dejan influenciar y aguantan lo que sea por conseguir ser aceptados. Está muy relacionado con la religión, y con la creencia de que la vida nos recompensará por haber sufrido tanto.
  • Masoquismo moral. Es un término de Freud. Y explica como aceptamos el dolor como penitencia por una acción de la que nos arrepentimos. La persona cree que por lamentarse por sus acciones conseguirá redimirse.

El sufrimiento como oportunidad de aprendizaje

Podemos aprender a ver el sufrimiento como una oportunidad de aprendizaje. Cuando nos damos cuenta de que nadie va a venir a salvarnos, y que seguir sufriendo no es la solución a nuestros problemas, empezamos a cambiar.

Si somos capaces de salir del piloto automático y prestar atención a nuestros pensamientos nos daremos cuenta como nos tratamos a nosotros mismos. Muchas veces, parece increíble la manera tan negativa en la que nos hablamos a nosotros mismos. Pero cuando detectamos ese diálogo interno juramos que nunca permitiremos volvernos a tratar tan mal.

La mente es una madre egoísta que no deja que su hijo salga de casa para experimentar la vida porque teme que le pase algo malo.

Mercè Roura

Todo cambio implica tomar las riendas de nuestra vida, responsabilizarnos de nuestro estado de ánimo y decidir. Debemos ser capaces de replanteárnoslo todo, cuestionarnos todo, y sentirnos capaces de salir al mundo para obtener todo lo que merecemos.

Bibliografía

de S. J. La adicción al sufrimiento. Recuperado de: https://desaludpsicologos.es/la-adiccion-al-sufrimiento/

Mercè Roura Mas (2018). Manual de Autoestima para Mujeres Guerreras.

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