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Familias sin límites: Aprender a poner límites

Existen familias cuyos límites se encuentran difusos o no se han sabido hacer respetar. Aprender a poner límites a los hijos/as no es una tarea fácil, y por supuesto no hay una regla universal para hacer que se cumplan. Ni tampoco sobre cuáles deben ser los límites que se han de establecer para que la familia tenga una relación satisfactoria. Observar a una familia no puede servir para generalizar el funcionamiento de las demás. Es como pretender ver un árbol y creer que se conoce toda la vegetación del planeta tierra.

El propósito de este artículo va a ser el de descubrir más acerca de la importancia de poner límites a nuestros hijos/as. Y sobre lo que ocurre cuando las familias no los implementan. También estudiaremos los patrones de interacción de las familias sin límites (multiproblemáticas y desorganizadas) y sus consecuencias sobre los más pequeños. Y propondré unas claves que puedan ser útiles en la educación para aprender a poner límites.

Familias sin límites

El primer contacto con las familias sin límites se puede hacer desde esta clasificación de los tipos de familias de David Olson y su «Modelo circumplejo». En esta teoría se realiza una lista que destaca las características de familias funcionales y disfuncionales. Ninguna de las familias de los extremos de la lista (caótica y rígida) son considerados como familias funcionales. Por el contrario, suelen poseer relaciones disfuncionales no saludables, entre sus miembros. Estas serían las familias sin límites o sistemas desequilibrados o disfuncionales:

  • Fragmentada – rígida. Este estilo familiar tiene poca flexibilidad y adaptabilidad. No pueden resolver las tareas de la vida porque se niegan a avanzar, a cambiar y adaptarse a nuevas situaciones. Se vuelve rígido cuando hay un miembro de la familia que maneja y controla todo. Las negociaciones sobre temas importantes en una familia son limitadas, ya que la mayoría de las decisiones las toma el líder.
  • Fragmentada – caótica. También denominada “familia de delincuente” se caracteriza por la ausencia de organización. Formada por unos padres ausentes o muy distantes, sin afectos. En estos hogares no existen las normas y, si las hay, son insuficientes, y son transgredidas frecuentemente. Se percibe una disciplina muy permisiva debido a la falta del establecimiento de unas mínimas normas y reglas familiares.

La falta de límites abre la puerta a las faltas de respeto.

Familias multiproblemáticas

Estas familias no presentan un síntoma particular, sino una cadena de problemas como: negligencia, alcoholismo, violencia intrafamiliar Niños supervivientes: Efectos psicológicos del maltrato, abuso de sustancias y depresión). Principales características:

  • Polisintomatología y Crisis Recurrentes. Estas familias multiproblemáticas comparten tres características comunes: Problemas múltiples (de gran complejidad y gravedad), más de un miembro de la familia es portador de sintomatología, y ocurren episodios recurrentes de crisis individuales y familiares (ya sean crisis económicas, enfermedades, entornos conflictivos, violencia etc.).
  • Desorganización. Se fundamenta en el caos y en una comunicación disfuncional. Se caracteriza por numerosas rupturas, genogramas complejos y a veces confusos. No existen las normas ni las reglas. Tampoco se establecen rutinas ni tampoco hay criterios que determinen lo qué está permitido y lo qué no en la familia. Los hijos tratan de poner a prueba los límites constantemente. Tienen una alta probabilidad de transmisión generacional de estas dinámicas familiares. No existe una buena comunicación entre los miembros. Y los problemas tienden a resolverse mediante la violencia (golpes y gritos).
  • Abandono de las funciones parentales. Las familias multiproblemáticas demuestran un grado elevado de negligencia. Que puede acarrear la inhabilitación legal de los padres y la salida del niño de su familia. El abandono de las funciones se observa en tres funciones básicas: la nutriente, la socializadora y la educativa.
  • Aislamiento. Se produce un distanciamiento, físico y emocional, de la familia extensa y la red de apoyo social e institucional. Lo cual afecta a las familias que carecen o rechazan la ayuda existente en la sociedad. Las relaciones con la familia extensa se acompañan de críticas y descalificaciones. Y las relaciones interpersonales no duran mucho tiempo, pues se desarrollan tras un trasfondo de carencias en habilidades sociales (necesarias para mantener las relaciones a lo largo del tiempo).

Funciones familiares

  • Apoyo mutuo. El apoyo se basa en relaciones emocionales. Además del apoyo físico, financiero, social y emocional. Son familias que se consuelan, se confortan, realizan actividades y tienen sentimiento de pertenencia.
  • Autonomía e independencia. Cada persona en la familia tiene roles definidos que le otorgan un sentido de identidad. Pero también, tiene una personalidad que se extiende más allá de las fronteras de la familia. Las familias hacen cosas juntas y también separadas.
  • Reglas. Las reglas y normas pueden ser explícitas o implícitas. Los límites deben de ser firmes, pero lo suficientemente flexibles como para permitir una modificación cuando las circunstancias cambian.
  • Adaptabilidad a los cambios de ambiente. La familia se transforma a lo largo del tiempo. Debe aprender a adaptarse y a reestructurarse tras los cambios para seguir funcionando.
  • La familia se comunica entre sí. La comunicación dentro de una familia puede ser verbal, o no verbales e implícitos. La comunicación es fundamental para que las funciones de la familia puedan llevarse a cabo.

Límites familiares

Es muy importante establecer límites para el funcionamiento de una familia. La función de los límites familiares es proteger la diferenciación de los integrantes del grupo familiar y el funcionamiento adecuado de la familia. Por ello, deben ser claros y han de definirse de la manera precisa. Permite a las personas el desarrollo de sus funciones y el contacto entre los miembros de un subsistema a otro. Es decir, determinan el espacio entre una familia y otra, entre los miembros de un grupo familiar.

Las familias crean sus reglas y normas, y funcionan como un sistema organizado en base a ellas. Son patrones de comportamiento que dirigen la vida familiar. Y mantienen a una familia unida, a pesar de las diferencias de cada miembro. Es importante conocer las reglas de una familia porque reflejan la manera de comportarse. Y comprenderlas permite anticipar su comportamiento. Cuando un miembro se desvía de las normas aparecen señales que alertan sobre un posible conflicto.

Aprender a poner límites

¿Hasta que punto es imprescindible que los niños tengan unas normas para una educación adecuada? Es completamente necesario poner normas y límites. Y los padres son los encargados de decirles qué es lo que pueden o no pueden hacer, o informarles sobre que conductas suponen un peligro.

Poner límites es uno de los papeles más importantes y una función obligatoria en la crianza de los hijos/as. Podemos pensar que no poner normas beneficia a los niños/as. Pero otorga a los menores, un bienestar pasajero que, a largo plazo, tiene consecuencias. Ej. Si no te digo que está mal insultar a un compañero, no te estoy permitiendo que aprendas a relacionarte con los demás.

Poner límites favorece y aporta beneficios como: aumento de la autoestima y seguridad. Fomenta una buena autoestima porque con los límites les estamos dado seguridad. El cerebro de los niños necesita limites y normas. Cuando el niño ve que se comporta como se espera, en la sociedad, va a sentir que puede relacionarse de manera correcta con los demás. Además les aportan seguridad porque aprenden las normas sociales y no les pillan por sorpresa. Ej. Si apareciéramos en otro planeta nos gustaría que alguien nos dijera cuáles son las normas del lugar.

Los demás respetarán tus límites si les enseñas dónde están.

Walter Dresel.

Cómo se ponen los límites

Se debe entender que poner límites es como construir las fronteras que nos permiten tener nuestro espacio físico y emocional. Es un espacio necesario para poder desarrollar nuestra identidad, autonomía e independencia. Cuando estos límites no se nos dan de manera clara, nos está privando de nuestro espacio.

Para poder lograr estos límites de la mejor manera deben existir las jerarquías claras y cada miembro debe desempeñar su rol. Son los padres quienes de manera firme, pero flexible deben acompañar a sus hijos/as en el adecuado cumplimiento de los mismos.

Cuando ponemos límites a nuestros hijos les ayudamos a aprender a autorregularse: Aprender a ponerse límites a ellos mismos. Para aprender a poner límites se deben considerar una serie de características:

  • Poner límites claros. Los límites deben estar bien explicados. No sirve con dar una orden «Pórtate bien» debemos explicarles cuáles son las conductas que buscamos explícitamente.
  • Deben ser negociados por ambas partes. No podemos imponer sino llegar a un acuerdo a través de una negociación.
  • Deben tener en cuenta las necesidades. Tanto las de los padres como las de los hijos. SI tenemos demasiado en cuenta la de los adultos, puede ser un abuso de la autoridad.
  • No significa impedirles que se expresen, es enseñarles a hacerlo en forma adecuada.
  • Dar explicaciones breves y sencillas.
  • Aprender a manejar la frustración. Para ello podemos proponer alternativas dando dos opciones para que elija una de ellas. Pero nunca ceder.

Solo hay dos legados verdaderos que podemos dejar a nuestros hijos. Uno de estos son raíces, el otro, alas.

Hodding Carter.

Bibliografía

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Siguenza, W., Buñay, R., & Guamán-Arias, M. (2017). Funcionamiento familiar real e ideal según el modelo Circumplejo de Olson. Maskana, 8, 77-85.

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