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Habilidades sociales: ¿Somos seres sociales?

El ser humano siempre ha sentido la necesidad natural de relacionarse y de comunicarse, compartir experiencias, sentimientos y gozar de la compañía de otros. Por eso se dice que somos “seres sociales” y tendemos a formar comunidades y organizaciones sociales. Para todo esto necesitamos poner en práctica las habilidades sociales.

Las personas pasamos gran parte de nuestro tiempo con otros, en interacción. Esta necesidad de vínculos interpersonales se asocia al hecho de que las relaciones sociales positivas son una de las mayores fuentes de satisfacción y bienestar personal. Ser reconocidos y aceptados por otros nos produce un impacto favorable en la autoestima, y ello refuerza la satisfacción vital.

El desarrollo de habilidades sociales en la infancia y adolescencia contribuye al logro de una personalidad saludable en la adultez. Por el contrario una competencia interpersonal pobre, se asocia con baja aceptación, rechazo o aislamiento, problemáticas escolares y personales (baja autoestima, indefensión, inadaptación, delincuencia juvenil o adicciones).

Habilidades sociales

Desde pequeños nos han enseñado a relacionarnos con los demás. Nuestros padres, educadores, amigos, etc. Nos han mostrado como tenemos que saludar, pedir las cosas, participar en actividades de grupo, mostrar nuestros sentimientos, hacer notar nuestras discrepancias sobre algún asunto, etc. Todas esas destrezas configuran las Habilidades Sociales. Las 10 habilidades fundamentales para la vida.

Las habilidades sociales consisten en conductas, pensamientos y emociones, que generan relaciones satisfactorias con los demás y son de gran ayuda para lograr objetivos personales. Se define como: El conjunto de conductas emitidas por un individuo en un contexto interpersonal que expresa los sentimientos, actitudes, deseos, opiniones o derechos de ese individuo de un modo adecuado a la situación. Respetando esas conductas en los demás, y resolviendo los problemas inmediatos de la situación mientras disminuye la posibilidad de futuros problemas.

A las Habilidades sociales también se les conoce como «asertividad»: La posibilidad que tiene un sujeto de expresar adecuadamente las emociones en las relaciones sociales. Es una parte esencial de las habilidades sociales que reúne las actitudes y pensamientos que favorecen la autoafirmación como personas y la defensa de los derechos propios con respeto.

Por qué somos seres sociales

Las personas disponemos de «tendencia afiliativa». Es una fuerza interna que nos lleva a relacionarnos y compartir todo lo que nos pasa con los demás. Existen muchas explicaciones sobre por qué buscamos estar con otras personas. Estas son todas las explicaciones sobre por qué se puede decir que somos seres sociales:

  • Improntación. Se trata de un instinto que adquirimos tras el nacimiento y que nos hace aprender rápidamente conductas que son necesarias para nuestra supervivencia. Ej. En los animales, las crías siguen a su madre de manera instintiva.
  • Estimulación. Cando somos bebés nos gusta rodeamos de ambientes estimulantes. Se ha demostrado que desde que nacemos, tenemos preferencia por los rostros humanos, antes que por cualquier otro objeto. Esto, es otro indicio de la necesidad de la evidencia de que somos seres sociales.
  • Aislamiento social. El contacto social es bueno y necesario para nuestra salud mental. En un estado de aislamiento las personas sentimos síntomas depresivos y una gran tristeza.
  • Necesidad de cobijo y afecto. Existe el instinto en todos los seres vivos que nos asegura la supervivencia. Es el instinto de buscar el calor y el cobijo de nuestra madre. Si rechazaríamos a nuestra madre no sobreviviríamos.
  • Tendencia afiliativa. Desde este enfoque se explica porque los adultos buscan a otros para satisfacer el logro de objetivos sociales y económicos. Ya sea porque necesitamos de la ayuda de los demás o simplemente por el simple placer de la interacción.
  • Miedo. El miedo lleva a las personas a aproximarse a sus seres queridos en busca de seguridad. En situaciones de contacto grupal, la sensación de miedo y tensión disminuye. Ej. ¿Quién no se ha visto aliviado tras hablar con una persona que se encuentra en la misma situación que nosotros? Ya sea para disminuir el miedo o resolver dudas. Estar con otros en momentos difíciles nos ayuda a afrontar muchas situaciones. En especial buscamos a personas que percibamos similares a nosotros.

La desdicha no se contenta con cualquier compañía. Busca compañeros desdichados.

Schachter, 1959

Apego y relaciones sociales

Las experiencias infantiles en las que se reciben respuestas de apoyo cuando se necesita. Y un cuidado suministrado de manera consistente. Proporciona a los niños sentimientos de autovalía y comodidad al depender de los demás. En cambio, las experiencias abusivas, inconsistentes o la dejadez, Familias sin límites: Aprender a poner límites generan estilos de apego disfuncionales.

Se forman en función de dos premisas: si la persona considera que merece o no, amor y cuidado. Y si la persona que lo cuida estará accesible para atender a sus necesidades. Estos son los cuatro estilos de apego:

  • Separado. Tienen una visión positiva de sí mismos y negativa de los demás. Además su autoestima es muy alta. Pero tienen dificultades para mantener relaciones sociales y temen depender de los demás.
  • Seguro. Tienen una visión positiva de ellos mismos y los demás. Responden a las demandas de los demás y no dependen de otros. Y les resulta fácil acercarse emocionalmente.
  • Temeroso. Tienen una visión negativa de ellos y de los demás. Intentan aceptarse a ellos mismos, siendo aceptados por los demás. Y les preocupa lo que piensan los otros de ellos.
  • Preocupado. Estas personas desarrollan una visión negativa de sí mismo y positiva de los demás. Es fácil herirles y actúan victimizándose ¿Quiénes son las personas victimistas?. Y creen que siempre hablan mal de ellos.

Conductas habilidosas

A las personas con habilidades sociales les caracteriza la comunicación asertiva. En las relaciones sociales es esencial la inteligencia emocional. Y tiene el propósito último de comunicar nuestros pensamientos e ideas, o defender nuestros intereses o derechos, sin la intención de perjudicar a nadie. Sobretodo, respetan las opiniones de los demás, saben que no van a «ganar» sino a «llegar a un acuerdo». Para esto se requieren otras conductas habilidosas que se pueden dividir en:

  • Comportamiento externo. Se caracteriza por: habla fluida/ segura/ sin bloqueos ni muletillas/ contacto ocular directo, pero no desafiante/ relajación corporal/ comodidad postural.
  • Expresión de sentimientos. Tanto positivos y negativos/ defensa sin agresión/ honestidad/ capacidad de hablar de propios gustos e intereses/ capacidad de discrepar abiertamente/ capacidad de pedir aclaraciones/ decir “no”/ saber aceptar errores.
  • Patrones de pensamiento. Son quienes conocen y creen en unos derechos para sí y para los demás. Sus convicciones son en su mayoría “racionales”.
  • Sentimientos/emociones: Tienen una buena autoestima/ no se sienten inferiores ni superiores a los demás/ satisfacción en las relaciones/ respeto por uno mismo. Además tienen la sensación de control emocional.
  • Consecuencias en el entorno y la conducta de los demás: frenarán o desarmarán a la persona que les ataque, aclaran malentendidos, los demás se sienten respetados y valorados. La persona asertiva suele ser considerada “buena”, pero no “tonta”.
  • Comunicación. Facilita la comunicación y minimiza la posibilidad de que los demás malinterpreten nuestros mensajes.

Algunos de los beneficios de la comunicación asertiva y las personas habilidosas son su capacidad para establecer y mantener relaciones interpersonales satisfactorias. Desarrollar estas habilidades nos permite conseguir lo que deseamos, incrementa nuestra satisfacción y autoestima. Favorece las emociones positivas en uno mismo y los demás. Reduce las molestias y los conflictos. Y quienes se relacionan con ellos obtienen una comunicación clara y no manipuladora, se sienten respetados y perciben que el otro se siente bien con ellos.

Conductas no habilidosas

A las personas que tienen pocas habilidades sociales se les puede confundir con personas retraídas, tímidas o vergonzosas. Pero no es lo mismo no tener habilidades sociales que ser una persona retraída o tímida. Es más probable que quien sea retraído o le de miedo el contacto con los demás, tenga más problemas para poner en práctica sus habilidades. Las habilidades sociales se aprenden y podemos adquirirlas con la práctica. Estas son cuatro de las típicas formas erróneas de responder cuando no somos asertivos o no tenemos habilidades:

  • Sobreadaptación. Es la conducta de personas sumisas. El sujeto responde en función de los deseos de otra persona. Sus pensamientos están encaminados hacia lo que la otra persona puede esperar de ellos: “tengo que sonreírle”, “si le digo mi opinión, se va a enfadar”, “¿querrá que le de la razón?”.
  • Bloqueo. Se trata de una conducta de inhibición conductual. La persona se queda paralizada. Y tiene «la mente en blanco», o se da mensajes ansiógenos como “tengo que decir algo”, “esto cada vez es peor”, “Dios mío, ¿y ahora qué hago?”, etc. Generalmente, esta forma de respuesta causa una gran ansiedad en la persona y es vivida como algo terrible e insuperable.
  • Agresividad. Consiste en sobrevalorar las opiniones, sentimientos e intereses personales sin tener en cuenta las opiniones, derechos o sentimientos de los demás, incluso llegando al extremo de rechazarlas ofendiendo o atacando a la persona que las profesa. La conducta agresiva puede degenerar en violencia y maltrato familiar. Maltrato infantil ¿Cómo identificar el maltrato? Y suele conllevar pensamientos tipo “ya no aguanto más”, “esto es insoportable”, “tengo que decirle algo como sea”, “a ver si se cree que soy idiota”.
  • Ansiedad. La persona con ansiedad tiene conductas como tartamudeo, sudor, retorcimiento de manos, movimientos estereotipados, etc. Suelen tener pensamientos del tipo: “me ha pillado”, “¿y ahora qué digo?”, “tengo que justificarme”, etc. La persona se da rápidas instrucciones respecto a cómo comportarse, pero éstas suelen llevar una gran carga de ansiedad. Esta conducta de ansiedad tiene grados y puede ir desde una respuesta correcta, que afronta la situación (aunque con nerviosismo interno o externo), hasta el descrito bloqueo, en el que la persona no emite más respuesta que la ansiedad.

Existe un problema en la sociedad en general y las normas culturales tradicionales. Y es que existe la tendencia a favorecer las conductas inhibidas en las mujeres y las agresivas en los hombres. Es un tema de crucial importancia porque puede llevar al extremo del maltrato de género.

Cómo ser socialmente habilidoso

Las técnicas asertivas son recursos a nuestra disposición que sirven para hacer valer nuestros derechos ante los demás, sea en el ámbito familiar o laboral. Hay grandes listados de “trucos” asertivos que se pueden utilizar para diversas situaciones de aprieto, compromiso, aclaración de dudas o malentendidos, etc. Dependerá del tipo o tipos de situación en el que la persona tenga mayores dificultades el que se entrene un tipo u otro de conducta. Algunas respuestas asertivas son:

  • Asertividad positiva. No es una respuesta para enfrentar una situación. Sino que es una acción que debe salir de nosotros. Se trata de expresar lo bueno y valioso que se ve en la otra persona. En ocasiones olvidamos expresar a otras personas lo bueno, porque entendemos que es obvio o normal, y lo damos por hecho. Ej. “te sienta bien tu nuevo peinado”, “me gustó mucho lo que dijiste el otro día”.

“No tenemos derecho a criticar si no estamos dispuestos a elogiar”.

J.V Bonet
  • Respuesta asertiva elemental. Es la simple expresión de los propios intereses y derechos. El momento en el que debemos utilizar esta respuesta es ante interrupciones, descalificaciones, desvalorizaciones, etc. Cada persona deberá encontrar su frase, pero debe ser firme y claro. Es una manera de dar a entender que no toleramos ser pisados por los demás. Y que tenemos nuestros derechos. Ej. No he terminado de hablar y quisiera hacerlo” o “por favor, no insistas, te he dicho que no puedo”.
  • Respuesta asertiva ascendente. Se trata de ir en aumento afirmando nuestros derechos. Ocurre cuando la otra persona no se da por aludida ante nuestros intentos de asertividad e intenta una y otra vez ignorarnos. Aunque una cosa debemos tener clara, y es que por muy asertivos que seamos y por mucho que apliquemos todas estas técnicas, solo influir en la conducta de los demás hasta un cierto límite. Más allá de ese límite, el problema ya no es nuestro, sino del otro.
  • Asertividad empática. Se trata de ponernos primero en el lugar del otro, comprendiéndolo a él y sus razones, para, después, reivindicar que nosotros también tenemos derechos. Ej. “entiendo que andes mal de tiempo y no me puedas devolver mis apuntes, pero es que los necesito urgentemente para mañana”
  • Subjetiva. Se utiliza, sobre todo, para aclarar situaciones que se vienen repitiendo desde hace un tiempo. Con esta conducta sacamos a la luz conductas concretas que nos molestan de la otra persona. Se puede utilizar siguiendo el siguiente esquema: “Cuando tú haces…” “Entonces, yo me siento…” “Por eso, me comporto… “Preferiría…”
  • Frente a la agresividad. Ante la agresividad lo que podemos hacer es hacerle ver al otro cómo se está comportando y mostrarle cómo podría comportarse asertivamente. Ej. “Veo que estás enfadado y no me escuchas. ¿Por qué no te paras un momento y oyes lo que te quiero decir?”.

Derechos asertivos

Los derechos asertivos son unos derechos no escritos, que todos poseemos, pero que muchas veces olvidamos a costa de nuestra autoestima. No sirven para “pisar” al otro, pero sí para considerarnos a la misma altura que todos los demás. Estos son los 17 derechos asertivos:

  1. Derecho a ser tratado con respeto y dignidad.
  2. A tener y expresar los propios sentimientos y opiniones.
  3. Ser escuchado y tomado en serio
  4. Juzgar mis necesidades, establecer mis prioridades y tomar mis propias decisiones
  5. El derecho a decir “ NO ” sin sentir culpa
  6. Derecho a pedir lo que quiero, dándome cuenta de que también mi interlocutor tiene derecho a decir “no”.
  7. A cambiar.
  8. Cometer errores.
  9. Derecho a pedir información y ser informado.
  10. El derecho a obtener aquello por lo que pagué.
  11. Decidir no ser asertivo.
  12. A ser independiente.
  13. Para decidir qué hacer con mis propiedades, cuerpo, tiempo, etc., mientras no se violen los derechos de otras personas.
  14. El derecho a tener éxito.
  15. A gozar y disfrutar.
  16. El derecho a mi descanso, aislamiento, siendo asertivo.
  17. Derecho a superarme, aún superando a los demás.

Si sacrificamos nuestros derechos con frecuencia, estamos enseñando a los demás a aprovecharse de nosotros.

P. Jakubowski.

¿Somos seres sociales por naturaleza?

Sobre si somos o no somos seres sociales por naturaleza, diríamos que sí. Pero a pesar de tener ese instinto de supervivencia que buscamos con el contacto de los demás. Es cierto que necesitamos de una serie de habilidades para conseguir relacionarnos de manera efectiva. Algunos individuos han alcanzado muy buenas destrezas y saben relacionarse muy bien con los demás. Otros, sin embargo, por su manera de ser tienen más dificultades. Las habilidades sociales se aprenden, y estas son las ocasiones en las que una persona puede tener problemas de asertividad:

  • La persona no ha aprendido a ser asertiva. Las conductas o habilidades para ser o no ser asertivo se aprenden por imitación y refuerzo, a través de: castigo, falta de refuerzo de conductas asertivas u obtención de refuerzo por las conductas no asertivas, no valora el refuerzo social, o no sabe discriminar situaciones ej. se ríe cuando no debe.
  • Ansiedad. La persona conoce la conducta socialmente habilidosa, pero siente mucha ansiedad como para ponerla en práctica. En ocasiones pensamos que las personas no nos van a aceptar. Ej. Ser nuevo en una clase puede generar mucha ansiedad. Si no logramos afrontar esta situación, puede ser común que generalicemos ese malestar a otras situaciones sociales.
  • Educación. Si la sociedad nos enseña a ser sumisos, obedecer, estar callados, etc. Es increíble como en numerosas ocasiones nos ponemos prohibiciones a nosotros mismos. Ej. “Es ser egoísta anteponer las necesidades propias a las de los demás”. Cosa que no es cierta, pero bloquea muchas de nuestras conductas. Y nos hace inhibir nuestros impulsos por hacer «lo que es correcto».
  • Pensamiento irracional. Una persona sumisa actuará bajo el precepto de que «es necesario ser querido y apreciado por todo el mundo». Mientras que la agresiva piensa “es horrible que las cosas no salgan como a mí me gustaría que saliesen”. Son ideas tan arraigadas en nosotros que nos las llegamos a cuestionar. Cualquier exageración de una de estas creencias o convicciones puede proporcionar un considerable sufrimiento a la persona y degenerar en alguna conducta disfuncional.

Bibliografía

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Aleixandre Benavent, R., & Ferrer-Sapena, A. (2010). ¿ Qué nos aportan las redes sociales?.

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Castanyer, O. (1996). La asertividad. Expresión de una sana autoestima. Bilbao: Desclée de Brouwer.

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