En este momento estás viendo Indefensión y Desesperanza: Ansiedad y Depresión

Indefensión y Desesperanza: Ansiedad y Depresión

La indefensión aprendida y la desesperanza son procesos básicos de aprendizaje. Hacen referencia a un estado psicológico en el que un sujeto se percibe incapaz de transformar o cambiar mediante sus acciones, la situación desagradable en la que se encuentra. Se comportan de forma pasiva. Desde el punto de vista de la psicologíala indefensión o desesperanza aprendida planteada por Martin Seligman «es una forma de convicción, a la que se le atribuye el hecho de percibir que no es posible modificar la realidad y que, independientemente de las acciones que emprenda un sujeto para cambiarla, las cosas permanecerán tal y como están».

De este modo la indefensión aprendida se instaura como un aprendizaje en el cual la persona entra a un estado de incapacidad percibida para resolver las situaciones que amenazan su estabilidad emocional y física. Llegando a comprometer inclusive su vida. Como consecuencia las personas con indefensión aprendida presentaran una disminución de su autoestima e inclusive de su deseo para vivir. La percepción de incontrolabilidad de las cosas que nos pasan, puede desembocar en problemas graves relacionados con la depresión y la ansiedad.

El término de indefensión (helplessness) hace referencia a la percepción de ineficacia «nada puedo hacer para evitar sentirme así». Y la desesperanza (hopelessness) añade a la indefensión la expectativa de que la incontrolabilidad permanecerá inmutable en el futuro. «Siempre seré un completo desastre».

Indefensión Aprendida

La teoría de la Indefensión Aprendida fue desarrollada por Martin Seligman. Realizando un experimento con perros sometidos a descargas eléctricas de las que no podían escapar. Después ya en libertad y sin descargas eléctricas, los animales habían desarrollado un comportamiento caracterizado por: pasividad, pérdida de peso, úlceras etc. De una manera similar, las personas que han sido víctimas de violencia, también desarrollan indefensión. Se cree que no hay nada que se pueda hacer para escapar de la situación o resolver el problema. Se caracteriza por una sensación de incontrolabilidad hacia lo que les pasa. Explica la inhibición conductual de las personas con depresión.

Las personas somos muy estables a la hora de responder ante lo que nos pasa. Las personas con depresión se caracterizan por un estilo pesimista de atribuciones internas, globales y estables para los resultados negativos. Y externas especificas e inestables para los resultados positivos. Cuando las personas experimentan situaciones e indefensión, hacen una atribución respecto de cuál es la causa de esa falta de control. En base a tres dimensiones:

  • Interna/Externa: Las causas de lo que sucede se deben a factores míos propios (ej. actitud) o si por el contrario creo que los resultados son causa de factores externos. La persona depresiva siente que lo que le pasa se debe a factores propios. Ej. Si se tropieza, se culpará de su torpeza. En lugar de pensar que la calle está mal asfaltada. Atribuirse la culpa de algo produce un daño en la personalidad y el autoestima. Si obtienen un reconocimiento o recompensa estas personas creen que no se debe a causas propias sino a la suerte el azar. Justo lo contrario.
  • Global/Específica: Este factor hace referencia a que los acontecimientos afectarán de manera global a todas las áreas de la vida de la persona. En lugar de afectar unicamente al evento implicado. Ej. Si uno es malo pintando cuadros, también será malo pintando paredes.
  • Estable/Inestable: Las personas hacen atribuciones estables. Creen que la situación no puede cambiar y será igual en el futuro. Ej. Siempre me sentiré triste, nunca podré volver a confiar en nadie.

Desesperanza y depresión

La desesperanza es una teoría desarrollada por Lynn Abramson. Se refiere por desesperanza a la percepción de que no se tiene ningún control, ni se puede influir en lo que sucede en la vida. Sobre todo ante sucesos que son muy valorados e importantes para la persona. Estas son las causas por las que la desesperanza puede provocar depresión. Es el caso de muchas personas que no se ven capaces o se bloquean ante un examen o un concurso. A pesar de estar preparados para ello creen que no lo conseguirán. Se tiene la creencia de que nunca se conseguirá aquello por lo que han estado esperando durante tanto tiempo con anhelo.

La desesperanza también puede ocasionar ansiedad. Cuando la persona se encuentra indefensa para afrontar ciertas áreas de su vida, pero en cambio saben que hay una alternativa. Experimentan la ansiedad por la búsqueda incesante de esa solución vigilando y escrutinando su entorno. Las diferencias se encuentran en que la persona deprimida se encuentra totalmente desesperada e indefensa. En cambio la persona con ansiedad se siente indefensa, pero aún no está desesperanzada.

Se podría decir que para pasar por la depresión se ha tenido que experimentar la ansiedad de incontrolabilidad. Que mantenida en el tiempo se sentiría como una desesperanza total, al sentir que cualquier posible solución va a ser ineficaz.

Modelo cognitivo de la depresión

Fue desarrollado por Aaron Beck. Y explica la vulnerabilidad que poseen las personas con depresión ante ciertas situaciones estresantes. La vulnerabilidad está formada por esquemas cognitivos negativos que son desadaptativos y marcan una manera de actuar. El procesamiento de la información que realizan las personas deprimidas está influenciado por creencias rígidas que les llevan a desarrollar síntomas y a sufrir por ello. La depresión se caracteriza por un procesamiento cognitivo caracterizado por:

  • Esquemas negativos: En la percepción del mundo ellos/as desarrollan una visión negativa en base a ellos mismos, los demás y sobre el futuro. La visión negativa de uno mismo le hace verse como una persona incompetente, percibe un mundo que le exige demasiado y no le proporciona ninguna gratificación. Además de una visión del futuro desesperanzadora.
  • Distorsiones cognitivas: Son errores en el procesamiento de la información que se caracteriza por sesgar la información. Y no contrastarla con la realidad, dando más veracidad a sus pensamientos. Son pensamientos del tipo «no encuentro trabajo porque soy un desastre», «me ha salido el examen fatal, no lo puedo soportar», «María se está riendo, seguro que es de mí», «se que mi padre piensa que soy un inútil».

Modelo cognitivo de la ansiedad

En este caso las distorsiones y creencias negativas tienen que ver con la posible amenaza o peligro de que suceda algo terrible. Se caracteriza por:

  • Esquemas negativos: En ansiedad la visión que se tiene de uno mismo es de vulnerabilidad frene al posible peligro. La visión que tiene sobre el mundo es la de un sitio amenazante. Y la visión sobre el futuro es la de ser incontrolable.
  • Distorsiones cognitivas: Son las mismas que en depresión. Pero los pensamientos automáticos son diferentes: restringen la atención a las posibles amenazas del entorno, interpretan catastróficamente estímulos ambiguos, subestiman sus recursos de afrontamiento, subestima la posibilidad de que otras personas puedan ayudarlo ante un peligro.

Como hay varios tipos de trastornos de ansiedad depende de la naturaleza del peligro o la amenaza. Si una persona sufre una fobia, la percepción del peligro estará relacionada con la fobia en concreto. Si se sufre ansiedad social (las creencias estarán relacionadas con la incompetencia en actividades sociales.

Depresión y Ansiedad

Depresión y ansiedad comparten algunos síntomas como el alto afecto negativo. Es una dimensión que se caracteriza por la angustia y una serie de estados anímicos negativos, como la ira, el desprecio, el asco, la culpa y el miedo. Además ansiedad y depresión también comparte la activación fisiológica y la anhedonia (incapacidad para experimentar placer, la pérdida de interés o satisfacción en casi todas las actividades). La ansiedad gira alrededor de la anticipación de amenaza, incertidumbre e hipervigilancia. Mientras que la depresión gira alrededor de temas de desamparo, desesperanza y pérdida.

Ambos trastornos comparten una vulnerabilidad biológica generalizada (factores genéticos y neurobiológicos) y una vulnerabilidad psicológica generalizada (bajo nivel de predicción y de control percibido). La interacción de todos los factores propician que las personas sean más vulnerables a desarrollar un trastorno de ansiedad y/o depresión. El factor de vulnerabilidad psicológica también es fundamental para e desarrollo de las patologías. Desde experiencias personales importantes el aprendizaje, modelos de crianza, estilos de apego etc. Depresión y ansiedad también comparten muchos aspectos cognitivos: sentimientos de indefensión y baja autoeficacia, tendencia a la autofocalización, la rumiación, la autocritica y la autoevaluación negativa.

Presentar depresión pura es muy difícil. No suele darse sino en combinación con ansiedad sobre todo. Es más fácil observar trastornos de ansiedad sin depresión, que trastornos de depresión sin ansiedad. Quien experimenta desesperanza también experimenta indefensión pero quien experimenta indefensión no necesariamente experimenta desesperanza.

Estilo atribucional negativo

Un estilo atribucional negativo se caracteriza por esta tendencia relativamente estable a explicar los resultados negativos de los acontecimientos mediante causas internas, estables y globales. Se caracteriza por el pesimismo que se encarga de exagerar la parte más negativa de cualquier contratiempo. Se convierte en una forma de ser, un hábito, una manera habitual de razonar, que se manifiesta en forma de carácter depresivo. Es la creencia en la falta de control que se tiene sobre situaciones que son manejables. Este estado se fortalece a cada fallo, contratiempo o altibajo hasta convertirse en un estado de comportamiento habitual que es la principal causa de la depresión. Se comporta de una manera que es congruente con su manera de pensar. Ej. Como ha perdido su trabajo, y no se cree capaz de conseguir uno nuevo, prefiere quedarse en casa deprimido sin hacer nada.

Se ha visto como estas dos patologías (ansiedad y depresión) están muy relacionadas con el modelo de la indefensión y la desesperanza. Este estilo atribucional se asocia con depresión, ansiedad, hostilidad, malestar psicológico en general y una peor salud física (padecen más enfermedades, están más tiempo enfermos, etc.). Levado a cabo un estilo poco efectivo para hacer frente a las situaciones. Estas personas emplean menos soluciones directas encaminadas a resolver los problemas. Y en cambio tienden a evitar enfrentarse a los problemas o niegan tener nada que solucionar. Creando un círculo vicioso que les impide salir del bucle la depresión y la ansiedad. Tampoco ponen en marcha mecanismos de prevención de enfermedades o que promuevan su bienestar ej. hacer ejercicio físico o llevar una buena alimentación. Al contrario son más propensas a sufrir enfermedades cardiovasculares. Tienen peor salud física y psicológica.

Esperanza ante la desesperanza

Estas personas que han desarrollado un estilo de afrontamiento negativo y de atribuciones negativas. Deben empezar a cambiar su forma de relacionarse con sus pensamientos y creencias distorsionadas de la realidad. Deben eliminar su estilo de pensamiento marcado por la desesperanza (depresión) y la incontrolabilidad (ansiedad) por otro más acorde con la realidad. «Buscar los tonos grises». Actitudes que nos pueden ayudar son:

  • Optimismo. Es una actitud contraria a la apatía, la desesperanza o la depresión. Es una forma de comportarse ante las adversidades. El optimismo debe ser realista. Salud psicológica: 13 Claves para mejorarla. Un pensamiento positivo nos devuelve el control de las situaciones. A diferencia del pesimismo que entrega nuestros problemas al azar o al control de la mala suerte.
  • Tomar el control. Devolvernos la capacidad de tomar el control debilitará la indefensión y evitará que nos sigamos alimentando de pensamientos negativos. “Las profecías pesimistas tienden a cumplirse”.
  • Autoeficacia. Es la manera de afrontar los acontecimientos y metas de la vida. Si crees que no serás capaz posiblemente no lo consigas. En cambio si eres positivo y confías en tu eficacia tendrás más éxito y menos emociones negativas asociadas.
  • Pensamiento positivo. El pensamiento influye en nuestras emociones. Es por eso que requerimos de un pensamiento positivo para enfrentarnos a la solución de los problemas.
  • Inteligencia Emocional. La forman habilidades como el autocontrol, el entusiasmo, la empatía, la perseverancia y la capacidad de automotivarse. Pueden hacer que nos sintamos mejor en cada circunstancia de la vida. Estas habilidades como todas pueden aprenderse y se van desarrollando durante toda la vida.
  • Ejercicio físico. Realizar ejercicio produce una mejora del estado de ánimo y de la sensación de bienestar general. Puede ampliar el contacto social y producir cambios a nivel de hormonas que favorezcan el bienestar subjetivo.

El hombre es optimista por naturaleza, pero va cambiando según la forma en que va interpretando sus vivencias y experiencias; así como el pesimismo es aprendido, es posible desaprenderlo.

Martin Seligman

Bibliografía

Rubio Robayo, Y. (2018). La Desesperanza, más allá del desánimo (Doctoral dissertation, Bogotá: Universidad Externado de Colombia, 2018.).

Cifuentes, C. E. G., de Greiff, E. Á., & Prieto, B. L. A. (2011). Comorbilidad entre ansiedad y depresión: evaluación empírica del modelo indefensión desesperanza. Psychologia. Avances de la disciplina, 5(1), 59-72.

Suárez, P. S., & Sanjuán, A. M. (2006). Estilo atributivo negativo, sucesos vitales y sintomatología depresiva. Revista de psicopatología y psicología clínica, 11(2), 91-98.

Esta entrada tiene un comentario

  1. L.Manteiga Pousa

    Mientras hay vida hay esperanza y Mientras hay vida hay desesperanza. Las dos pueden ser validas. Las dos pueden ir unidas. Una cierta desesperanza puede ser buena. No hacerse falsas ilusiones. Si no esperas grandes cosas tampoco te desesperas por ellas.

Deja una respuesta