En este momento estás viendo Inteligencia emocional: educar en emociones

Inteligencia emocional: educar en emociones

La inteligencia emocional es darse cuenta de las emociones que últimamente más estamos sintiendo. Y si estas emociones están ayudándome o me impiden llevar a cabo actividades en mi vida personal, laboral, etc. El poder que las emociones tienen sobre nuestra conducta es altísimo.

Las emociones son experiencias complejas psicofisiológicas que sentimos todos los seres humanos con la interacción del entorno y con nosotros mismos. Son provocadas por el exterior, pero también surgen del interior con nuestros pensamientos y recuerdos. Nos predisponen a actuar y comportarnos de maneras determinadas. Generan cambios en nuestro cuerpo y son pura química. Cuando las experimentamos nuestro cuerpo cambia en todos los niveles.

Lo que ocurre en nuestro cerebro cuando sentimos una alta estimulación emocional es una interrupción de todas las comunicaciones con el exterior. La amígdala se estimula y nuestro cerebro corta comunicaciones entre ella y el cortex prefrontal. No nos llega información y nos impide pensar racionalmente sobre como querríamos reaccionar o comportarnos.

La inteligencia emocional tiene que ver con aprender a identificar, utilizar, comprender, manejar y regular nuestras emociones. Así pues, una persona que no maneja nada sus emociones estará más destinada al fracaso que otra persona con IE (inteligencia emocional). En otras palabras, la IE se ha asociado al éxito personal, laboral, mejores relaciones sociales, estabilidad etc. De esta manera quienes dejan que sus emociones gobiernen su vida, se van fuera de sí y pueden terminar agrediendo a los demás o a ellos mismos.

¿Qué es la inteligencia emocional?

La IE es la capacidad para conocer, entender y gestionar las propias emociones y las de las emociones de quienes nos rodean. Para aprender a desarrollar una mejor IE lo primero que debemos hacer es tratar de conocer mejor qué es una emoción y cuáles son las principales emociones que experimentamos de forma universal todos los seres humanos. Las principales emociones son seis:

  • Miedo. La respiración aumenta, ritmo cardíaco, músculos se tensan y sentimos frío. Lo solemos localizar en el abdomen o escalofrío en la espalda.
  • Ira. La respiración es más superficial, y entrecortada. El ritmo cardíaco aumenta, los músculos se tensan sobre todo mandíbula o cuello. Lo solemos localizar en cuello, nuca.
  • Tristeza. La respiración es más pausada. El ritmo cardíaco se ralentiza. Los músculos tienden a relajarse. Solemos asociarlo al frío y se localiza en el pecho con una asociación de peso.
  • Alegría. La respiración es un poco más lenta de lo normal, el ritmo cardíaco aumenta ligeramente. Músculos relajados y sensación de calor. Y se ubica en el pecho pero con sensación de apertura.

Enojarse es fácil. Lo difícil es hacerlo con la persona correcta, de la forma correcta, en el momento concreto y en la intensidad concreta.

Aristóteles.

Características de las personas emocionalmente inteligentes

Para conocer mejor a las personas emocionalmente inteligentes o con una alta inteligencia emocional se propone el Modelo de personalidad (Baron). Describe cinco características de personalidad vinculadas a las personas emocionalmente inteligentes:

  1. Percepción de uno mismo Autoconocimiento personal: ¿Quién soy?: autoconcepto, autoconciencia y autorrealización.
  2. Expresión: asertividad, expresión emocional, independencia (no dejarnos influir, decir lo que no queremos: asertividad).
  3. Interpersonal Habilidades sociales: ¿Somos seres sociales?: empatía, relaciones interpersonales, responsabilidad social.
  4. Toma de decisiones: solución de problemas (si mis emociones afectan a la capacidad de resolver problemas), percepción de la realidad, manejo de las emociones.
  5. Manejo del estrés Estrés cero: Vivir sin estrés: flexibilidad (capacidad para soportar situaciones desagradables), optimismo (tendencia al optimismo cuando tenemos emociones positivas).

Habilidades: inteligencia emocional

Las habilidades emocionales definen a personas con una gran inteligencia emocional. Desde el Modelo de Habilidad (Jhon Mayer y Peter Salovey) recogieron las investigaciones de Gardner (8 inteligencias múltiples Altas Capacidades y Superdotación: ¿Cómo reconocerlos?). Y vieron que había personas extraordinariamente buenas en inteligencia intra-personal (mirándose hacia adentro, qué hacer para sentirse mejor) y otro grupo que era bueno en inteligencia inter-personal (persuadir e influir en los demás). Las habilidades no son innatas y se pueden ir trabajando. Estas son las funciones para las que sirve la IE:

  1. Identificar o percibir emociones en uno mismo/los demás. Ej. siento enfado.
  2. Utilizar adecuadamente las emociones. Ej, como me va a ayudar o limitar el enfado.
  3. Comprender las emociones. Ej. Cuál es la razón por la que estoy sintiendo enfado.
  4. Manejar emociones. Ej. No dejarnos llevar por el enfado. Regular el enfado y no dejar que hable por nosotros.

Identificar emociones

Para trabajar la inteligencia emocional debemos empezar identificando emociones. Es saber ponerle nombre a lo que sentimos. La mayoría de personas solo sabemos si estamos bien o mal. Solemos conocer las seis emociones, pero existe un amplio abanico de emociones más escondidas que pasan más desapercibidas. Ej. La ira a veces es decepción, frustración etc.

Podemos empezar atendiendo a dos factores: energía (tienen una determinada cantidad de energía) y agradabilidad (unas emociones son más agradables de experimentar que otras). Y continuar evaluando de 0 a 10 que cantidad de energía y de agradabilidad sentimos con lo que estamos experimentando. Ej. Ahora mismo estoy en un 5 de energía y un 6,5 de agradabilidad.

Hay tres aspectos fundamentales para saber identificar emociones:

  • Atención. Focalizar nuestra atención de manera adecuada para reconocer que ha surgido una emoción en nosotros. Muchas veces las pasamos por alto y no somos conscientes de que hemos estado sintiéndonos de una determinada manera.
  • Detección. Detectar la emoción es identificar la emoción en el cuerpo. No todas las personas sentimos las emociones en la misma zona. Pero siempre que se experimentan notamos cambios físicos. Si nos centramos en detectarlos seremos mas eficaces a la hora de reconocer nuestras emociones. Para detectarlas puede sernos útil el Mindfulness Mindfulness: Atención plena.
  • Expresión. Este punto hace referencia a expresar verbalmente con palabras la emoción, es ponerle nombre y aprender a expresarlas de una manera adecuada.

Ejercicio para trabajar emociones: En un folio escribir las seis emociones básicas y debajo asociar términos que podamos meter en la misma familia de emociones. Y colocarlas en grado de malestar y energía.

Utilizar las emociones

La segunda parte para trabajar la inteligencia emocional es aprender a utilizar las emociones. Cuando estamos emocionalmente muy afectados podemos tener reacciones que condicionen nuestra conducta y la dirección de nuestros pensamientos. Para ello es interesante saber utilizarlas para que podamos sentirlas sin dejarnos llevar y anticipándonos a los resultados que nosotros queremos.

Nuestro estado emocional actual nos hace más sensibles a sentir emociones que se asemejan a nuestro estado de ánimo actual. Ej. Si estamos tristes estaremos más condicionados a sentir y experimentar acontecimientos negativos. Las emociones son muy poderosas y pueden hacernos entrar en un círculo vicioso en el que cada vez las cosas vayan a peor. Y es que las emociones condicionan muchas de nuestras acciones durante el día y provocan que tengamos una percepción peor y más sesgada acerca de lo que nos ocurre.

Experimento: Grupo personas deprimidas vs. grupo personas alegres. Se les metió a todos en el cine y se les mostraron fotos de bodas y entierros. Se les llamó por individual y se les hacían preguntas sobre lo que había pasado durante la proyección. Los deprimidos vieron más fotos de entierros y los felices vieron más fotos de bodas.

Comprender las emociones

Para comprender las emociones hemos de tener conocimientos sobre las emociones. Cuanta mas información manejemos del entorno y sobre cómo nos afecta mejores decisiones seremos capaces de tomar. En en trabajo de comprender las emociones podemos estudiar el significado de las emociones. Las emociones nos informan de muchas cosas:

  • Miedo. Nos informa de que hay un peligro cerca y podemos poner en riesgo nuestra vida. Solemos evitar estas situaciones y huir o evitarlas de alguna manera.
  • Alegría. Suele aparecer cuando aparece delante de nosotros una situación que puede acercarnos a algo que deseamos. Sabemos que delante nuestro está la posibilidad de ser conseguir nuestras metas y objetivos.
  • Enfado. Sucede todo lo contrario a la alegría. Aparece cuando ha sucedido algo que nos impide llegar un objetivo o lo que sea que deseábamos para nosotros.
  • Tristeza. Nos informa sobre la perdida de algo. Hace que nuestra energía disminuya y nos hace reflexionar.
  • Asco. Delante nuestro aparece algo que pone en peligro nuestra salud. Ej. Un alimento en mal estado.
  • Sorpresa. Esta emoción capta nuestra atención. Sucede cuando aparece algo que necesita que lo evaluemos rápidamente ya sea de manera positiva o negativa.

Para ganar en comprensión emocional podemos seguir estudiando las emociones más complejas. Solemos saber reconocer las emociones simples, pero existen más emociones secundarias que nos cuesta más identificar. Las emociones complejas están compuestas por emociones simples. Ej. Alegría + confianza = Amor. Las emociones van evolucionando y no son estáticas. Además cada vez se hacen más intensas si los estímulos que las provocaron no desaparecen. Ej. La molestia puede convertirse en enfado, y este en ira. Saber identificarlas a tiempo nos puede evitar de muchos problemas.

Cada emoción tiene su lugar, pero no debe interferir con la acción adecuada.

Susan Oakey-Baker.

Manejar emociones

Para aprender a manejar emociones tenemos que apreciar a valorar el poder que tienen sobre nosotros. Cuando estamos con una alta activación emocional no deberíamos tomar ninguna decisión. Tenemos que saber que cuando la emoción está alta, la inteligencia está baja. Stephen Covey descubrió que dejar un espacio de tiempo para reflexionar nos puede beneficiar. Entre el estímulo que ha provocado la emoción y la respuesta emocional esta nuestra capacidad de decidir. ¿Qué quiero hacer? Cuando paramos, podemos pensar y después poder decidir con tranquilidad cómo queremos reaccionar o exteriorizar nuestra emoción. Siempre hay un espacio para decidir cómo actuar. Como hemos dicho, con una alta emocionalidad no somos capaces de tomar decisiones inteligentes y eso nos puede perjudicar. Cuando comprendemos que algo nos molesta porque hemos decidido que nos moleste, todo cambia. ¿Quiero enfadarme? Personas enfadadas con el mundo Consejos para regular emociones:

  • Para respira y cuenta hasta diez. Con la hiperestimulación no podemos pensar, solo parando empieza a llegarnos información y nos ayuda a tomar decisiones respecto a nuestras emociones.
  • Hacernos una pregunta. ¿Cómo quieres responder? Es otra manera de tomar espacio y pensar antes de actuar. Tenemos la opción de enfadarnos o no. Así nuestras emociones no tomarán el control y podremos reflexionar.
  • Auto chequeo. Puedes preguntarte de 0 a 10 como estás de energía, de agradabilidad, qué es lo que sientes. Así, tenemos tiempo para pensar y responder de una manera menos emocional.
  • Pedir tiempo muerto. De esta forma, podemos pausar la situación para enfrentarnos después a la situación de mejor manera. Ej. Voy a por un vasito de agua, o voy al aseo. Nos da tiempo de regularnos para que nuestra reacción sea más adecuada.
  • Cambiar el «yo soy» por el «yo me comporto«. Ej. Una persona no es miedosa, sino que a veces siente miedo.
  • Yo no soy mis emociones. Y es que, sentir habitualmente una emoción, no significa que no podamos sentir otra cosa. Habitualmente nos comportamos de una determinada manera, pero eso no significa que no puedas cambiarlo. Ej. Comportarme de forma introvertida y no hablar con las personas, no significa que sea introvertido.

Se dejo a un grupo de niños delante de una gominola y se les dijo que si eran capaces de esperar les darían más. Si comían la que tenían delante no podrían comer más, pero no habría ningún castigo. Como se puede averiguar hubo niños que consiguieron esperar y obtuvieron más gominolas. Y otros que no pudieron controlarse y comieron la golosina. Tras veinte años se estudió la población del experimento, ya no eran niños, y se descubrió que quienes habían sabido esperar eran personas socialmente más competentes, más emprendedores, afrontaban las dificultades  y tenían profesiones más encaradas, objetivos a largo plazo, eran más seguros de si mismos, más honrados y responsables. Habían descubierto una gran asociación entre el control de emociones y el éxito en la vida.

Marshmallow test ( Walter Mischel )

Técnicas para mejorar la inteligencia emocional

No podemos hacer que nuestras emociones no nos afecten, pero si podemos decidir lo que queremos demostrar y regularlo. Para empezar, es importante validar nuestras emociones y las de los demás. Todas las emociones son válidas y están presentes en nuestra vida por muchas razones. Así pues, aceptar las emociones nos permitirá poder trabajarlas, y validarlas en los otros, nos acercará emocionalmente a los demás. Esto es, permitirnos sentirlas y no juzgarlas ni en nosotros ni en los demás. Ahora bien, podemos aceptar la experiencia emocional de ese momento, pero debemos estar atentos a lo que hacemos con la emoción. Ej. Es valido sentir miedo, pero no podemos escondernos toda la vida.

Suele ser muy desagradable para la persona y su entorno, no poder controlar sus emociones. Lo que nos altera suelen ser situaciones o estímulos externos a nosotros Ej. Otras personas, exámenes, trabajo, dinero, familia etc. Ocurre que, nuestro esfuerzo en hacer que la emoción desaparezca se centra en eliminar el elemento externo. Esto significaría que todas las veces que ocurre algo similar nos afectaría a todas las personas de la misma manera. Pero esto no es así, depende de tu estado de ánimo. La gente no se irrita con lo mismo que tú, por eso lo que nos irrita no es el elemento externo. Lo que te irrita está en tu mente, eso es lo que genera la irritación. Ser capaz de detectarlo y controlarlo da mucha motivación a la persona.

No puedes cambiar lo externo, nunca lo vas a conseguir.

La buena noticia es que la solución depende de ti.

Educación emocional

En este momento no hemos invertido nada en nuestra educación emocional. Hay tan poca información que solo nos esforzamos por eliminar las emociones negativas. Y es que la única educación que tenemos está equivocada. Y lo que ocurre es que al tratar de anular el dolor surgen emociones segundarias más peligrosas y complicadas de identificar. Ej. Sentir vergüenza por sentir tristeza.

Y es que, no hay emociones buenas ni malas y tampoco las podemos elegir. Las emociones vienen con nosotros, pero unas nos hacen sentir bien y otras mal. Por eso, debemos practicar a gestionar y no dejarnos atrapar por estados emocionales largos e intensos. Y es que, no nacemos con ese conocimiento emocional, pero podemos aprender a desarrollarlo y trabajar las emociones a nuestro favor.

Los beneficios de trabajar la IE y la educación emocional en los centros educativos es la de prevenir muchas veces que los niños terminen tomando malas decisiones impulsadas por las emociones del momento. En cuanto al trabajo de manera individual, muchas personas se pueden beneficiar en el ámbito familiar para ser menos impulsivos con sus hijos o su pareja etc. Y además las empresas también deberían formarse en IE para que sobre todo, los directivos sean personas que sepan escuchar y entender mejor a sus trabajadores.

Cambia tu atención y cambiarás tus emociones.

Cambia tu emoción y tu atención cambiará de lugar.

Frederick Dodson.

Bibliografía

Curso Inteligencia emocional. AEPSIS.

Bisquerra, R. (2012). De la inteligencia emocional a la educación emocional. Cómo educar las emociones, 24-35.

Deja una respuesta