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Parentalidad positiva. Educar sin dañar.

Este artículo contiene la información recibida desde el curso Parentalidad positiva: educar sin dañar, sin miedo y sin gritos» que tuvo lugar en la UNED y fue impartido por la pedagoga, escritora y formadora de la escuela para padres, Leticia Garcés. https://padresformados.es/

Agradecer también a la Asociación Navarra de apoyo a personas con TDAH de la Ribera y sus familias (ANDAR Ribera) quienes me dieron la oportunidad de asistir a la formación como parte de mi experiencia laboral como psicóloga dentro del equipo. https://www.asociacionandar.com/

Educar sin dañar

Educar sin dañar es un concepto del que no hay mucho que explicar. Cuando hablamos de educar hablamos de enseñar a los más pequeños una serie de conceptos que les ayuden en su camino para desarrollarse como seres humanos saludables a todos los niveles. En este aspecto todos los padres y madres tratan de criar a sus hijos haciéndolo lo mejor que saben.

Sin tratar de juzgar o imponer cuál es la mejor manera de educar, en este artículo solo hablaremos de los principios que tienen que ver con la parentalidad positiva y de educar sin dañar. Eso si, sin por ello ignorar el maltrato infantil Maltrato infantil ¿Cómo identificar el maltrato?, al que no debemos dejar de prestar atención y ocasiona graves consecuencias emocionales en los más pequeños Niños supervivientes: Efectos psicológicos del maltrato.

Educar no es aplicar pautas o estrategias concretas, es ayudar a crecer. Ej. Cuando tu das de comer a tus hijos no haces crecer su cuerpo, es el cuerpo el que lo hace solo. Características,

Observar. Estar presentes. Tratar de comprender la conducta.

Ayudar a crecer. Acompañar al niño/a en su desarrollo y cumplimiento de normas-límites.

Indicar. Los niños necesitan información, pero no tantas explicaciones. Se trata de dar pautas concretas.

Limitar. Favorecer la reflexión y el aprendizaje de las consecuencias.

Parentalidad positiva

La parentalidad positiva se basa en la educación no violenta y se trata promover los buenos tratos que todo niño necesita recibir durante su infancia. La parentalidad positiva busca:

Comunicación no violenta.

Favorecer el vínculo afectivo.

Impacto emocional positivo.

Educación emocional.

Disminuir conductas agresivas.

Sacar provecho del potencial de los menores.

Tipos de educación

  • Condicional. Es la educación de toda la vida, la que hemos heredado de manera tradicional. Es la que nos sale de manera automática y se apoya en el uso de premios y castigos. Ej. Si no recoges tu habitación te quedas sin salir con los amigos.

Son condicionamientos: humillar, gritar, comparar, manipular, mentir, amenazar, premiar, negociar, castigar, asustar, imitar, exagerar, prometer, chantajear, ignorar…

  • Consciente. Se basa en un tipo de educación basada en la experiencia. Esto quiere decir que, no se utilizan castigos, sino que es la propia experiencia la que enseña las consecuencias que tendrá una acción en concreto. Ej. Darse cuenta de que es importante para la dinámica familiar que el menor ordene su habitación: mamá y papá ya no van a hacerlo por él, es importante tener el cuarto lo más ordenado posible porque así tendré más espacio, etc.

Educación condicional vs. Educación consciente

La educación condicional….

  • Emplea el castigo sin dar pie a ningún diálogo.
  • No ocasiona un cambio de conducta, sino todo lo contrario, provoca en los más pequeños respuestas de ataque, huida o paralización.
  • Los papás aplican la lógica popular. Lo que se suele observar en estos casos es una falta de control.
  • El menor no tiene un papel activo en su desarrollo y no aprende a trabajar su propio autocontrol.

La educación consciente…

  • Busca que el menor encuentre la forma de cumplir con sus obligaciones sin crear un conflicto o lucha de poderes entre los miembros de la familia.
  • Busca que el menor junto con los papás, dentro de unos límites pautados, reflexionen sobre las consecuencias de la acción en concreto y utilicen la lógica para aprender de la situación.
  • Los papás han abandonado los condicionamientos de la educación que ellos mismos recibieron y tienen el control para lidiar con los conflictos que surgen en la educación de los menores.
  • Ayudan a los más pequeños a reflexionar y emplear la lógica.
  • Se considera al menor capaz de inducir cambios en su propia conducta y aprender de las consecuencias.

¿Castigar o poner limites?

Todos los padres y madres tienen un estilo educativo, pueden estar más predispuestos a actuar imponiendo límites (autoritarios) o menos (permisivos). Para encaminarnos hacia el cambio de la educación consciente se debe empezar por no tratar de cambiar ese estilo educativo que nos caracteriza. Sino dentro de ese estilo adecuarnos para trabajar nuestras dificultades. Ej., trabajar más la comunicación asertiva (si somos más autoritarios) o entrenar los límites (si somos más permisivos). Se trata de hacer pequeños cambios positivos desde el estilo que nos caracteriza a cada uno.

Diferencia entre castigo y límite:

El castigo. Es la respuesta negativa a la conducta del niño/a.

Los límites. Se anticipan a la consecuencia y tratan de que el niño/a asuma las consecuencias y se haga responsable del resultado de sus acciones.

Lo más importante para practicar la parentalidad positiva y la educación consciente se basa en la tarea de acompañar: SIEMPRE ACOMPAÑAR. Los papás y mamás han de estar en los momentos difíciles en los que hay que poner límites. Y aprovechar los conflictos como una oportunidad para aprender y fortalecer la relación entre padres e hijos, así como trabajar en nuestro propio autocontrol y gestión emocional como adultos.

El cambio hacia la parentalidad positiva comienza por entender que somos los adultos quienes tenemos la responsabilidad de enseñar a los menores a gestionar los conflictos. Y el cambio comienza por asumir que… «Ni los niños se te suben a las barbas, ni te miden, ni te manipulan». Es el adulto el que no ha sabido mantener el límite hasta el final.

Es muy importante poner normas aún sabiendo que se las van a querer saltar.

Los 10 principios de la parentalidad positiva

Los hijos llevan mi apellido, pero no me pertenecen.

El amor es incondicional, no un premio al buen comportamiento.

Educamos sin castigos porque aunque corrigen la conducta no educan.

La empatía se aprende sintiéndola desde la infancia.

Los límites ayudan a madurar y a ser responsables.

Los padres asertivos se hacen, no nacen.

Reparamos vínculos afectivos mientras aprendemos competencias emocionales.

Expresar emociones es mejor que reforzar conductas positivas.

Las etiquetas dañan la autoestima, es mejor describir conductas.

El afecto es lo primero para legitimar emociones.

Leticia Garcés.

¿Qué podemos hacer cómo padres?

Como se dijo en el curso la mayoría de nosotros tenemos un estilo autoritario «somos hijos del autoritarismo». Es por esta razón que la primera reacción que solemos tener ante una conducta negativa es recurrir al castigo, principalmente en momentos en los que nos encontramos cansados.

Pero detrás del estilo autoritario y del uso de los condicionamientos hay muchas cosas más que nos decimos a nosotros como padres y madres sobre la educación de los menores: creencias «no puede tratarme así», etiquetas «eres un vago» . Detrás de todo esto hay un trabajo personal como padres y madres que empieza por reconocer nuestras limitaciones. Estas son algunas de las preguntas que hemos de empezar a resolver:

¿De dónde me viene mi estilo educativo?

¿Cuáles son mis condicionamientos?

¿Qué creencias tengo sobre la educación de mi hijo/a?

¿He sufrido alguna mala experiencia en la infancia?

¿Qué etiquetas utilizo con mi hijo/a?

¿Qué pienso de mi hijo/a?

Bibliografía y recomendados

Libros para los niños/as/adolescentes,

  • Un beso en mi mano. Audrey Penn.
  • Yo voy conmigo. Raquel Diat.
  • Modulas. Marc Torrent.
  • Emociones circulares. David Bueno.
  • Ikigai. Francesc Miravalles.
  • Invisible. Eloy Moreno.

Libros para papás/mamás,

  • El poder de las palabras. Mariano Sigma.
  • Infancia bien tratada. Adolescencia bien encaminada. Leticia Garcés.
  • El cerebro del adolescente. David Bueno.

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