En este momento estás viendo Problemas de conducta en la infancia

Problemas de conducta en la infancia

Los problemas de conducta en la infancia son uno de los diagnósticos que más se presentan entre la población infanto-juvenil. Crean gran preocupación en los padres y en la sociedad en general. Y generan numerosas consecuencias en los niños. Son niños que pueden no encajar bien y suelen tener dificultades en las relaciones sociales.

Así pues, en la mayoría de casos la agresividad y la mala conducta no puede explicarse por un solo factor: es un problema multicausal. En el que influyen varios factores. De esta manera y si no se tratan a tiempo, pueden convertirse en un gran problema con consecuencias fatales para el niño y las personas que le rodean.

Origen de la conducta agresiva

Para empezar, el origen de la agresión fue estudiado por Alfred Adler. La explica como una conducta que se produce por el miedo a ser dominados por los demás y no ceder a la sumisión, la dependencia o la debilidad.

Durante nuestra infancia podemos expresar nuestra agresividad con las rabietas, lloros o berrinches. Durante lo primeros años se producen dos tipos de agresión: la agresión instrumental y la hostil. La agresión instrumental trata de conseguir algo de un adulto. Su intención no es dañar ni hacer daño. Sucede lo contrario, en la agresión hostil. En este caso, la conducta si se dirige a dañar al otro. Aunque parece algo difícil de demostrar. Porque a los niños tan pequeños nunca se le puede atribuir la intención de la conducta.

Podemos diferenciar tres tipos de conducta agresiva que son típicas en los niños. Los primeros, son niños descontrolados que utilizan la agresividad sobre todo en el juego. Son niños poco comunicativos y solitarios. Los segundos son agresivos físicamente. Son dominantes y hostigan a quien no es de su agrado. Les gusta provocar miedo en los demás y puede que revivan situaciones vividas dentro de su hogar. Y los terceros son niños agresivos verbalmente, pero no utilizan la fuerza.

De todas maneras nunca se puede comparar la agresividad en un adulto a las conductas agresivas en los niños. Son acciones diferentes y nunca podemos equipararlas.

Problemas de conducta más frecuentes en los niños

Los trastornos de conducta son aquellos en los que aparecen rabietas, desobediencia, y pueden incluso llegar a lastimar objetos, animales o personas. Son niños que tienen problemas para obedecer cualquier norma. Cuestionan a los padres, profesores y les retan a un pulso continuo. Los problemas más comunes son los siguientes:

  • Primer año de vida: Alteraciones en el desarrollo motor y como respuesta a la estimulación ambiental. Ej. Llorar ante un ruido desagradable.
  • Tres primeros años de vida: Coincide con el inicio de la escolarización. Y surge el rechazo a las normas. Aparecen las primeras conductas agresivas, dificultades del sueño, pesadillas, ansiedad etc.
  • Entre los seis y los doce años: Nos encontramos con problemas de adaptación social o académica. Problemas de aprendizaje y desobediencia.
  • Adolescencia: La mayoría de problemas tienen que ver con consumo de sustancias y conflictos entre iguales.

Para terminar, el comportamiento de un niño depende de la edad, del nivel de desarrollo físico y emocional. De esta forma, es tan importante poder diferenciar un berrinche que corresponde a un momento evolutivo en el que es parte de su normal desarrollo. De una conducta que es inadecuada para la edad del menor. Entender que forma parte de su crecimiento, no significa no poner ninguna medida al respecto. Desafortunadamente, los problemas de conducta no suelen desaparecer por arte de magia. Sobre todo, si no se cambian una serie de contingencias ambientales que están favoreciendo el problema.

Causas de los problemas de conducta

Muchos padres desconocen que el problema de sus hijos es consecuencia de su entorno. Básicamente están influenciados por diversos factores. Como por ejemplo, por refuerzos o castigos que recibe del exterior, la ausencia o presencia de límites, conflictos familiares, traumas etc. Y una predisposición genética que lo puede hacer más vulnerable a desarrollar problemas de conducta.

Reforzar cualquiera de estas conductas no va a solucionar nunca el problema. Y lo único que conseguiremos es que se mantenga en el tiempo y se cronifique. Si no enseñamos al niño otras alternativas a la agresividad, la conducta terminará siendo muy difícil de eliminar. Y se convertirá en su manera habitual de relacionarse con el entorno.

Para finalizar, hay que saber que los problemas de conducta son exteriorizados. Se demuestran con la conducta y afectan a los demás. Estos problemas son producto de un autocontrol deficiente y son más estables durante todo el desarrollo. Se diría que la falta de habilidades para autorregularse provoca la falta de control sobre la conducta. Los problemas externalizantes son siempre más frecuentes en los hombres.

Factores de riesgo

Durante la socialización del niño se han detectado diferentes factores que pueden ayudarnos a comprender las causas del comportamiento desadaptado. Los factores siempre dependen de la influencia en el menor de todo el sistema social, familiar y educativo del menor. Algunos de estos factores del niño que promueven conductas agresivas son: temperamento difícil, impulsividad, hiperactividad, condiciones psiquiátricas, historia de agresión, abuso de sustancias, ciertas actitudes y narcisismo.

En muchas ocasiones la conducta de los hijos evidencia los conflictos de los padres. Algunos de los factores familiares que afectan a la conducta del niño son: escasa vigilancia, exposición a violencia, abuso del niño, negligencia, abuso parental de sustancias, conflictos conyugales, pobre apego y padres antisociales.

También la escuela es un contexto muy importante para la socialización del niño. Un ambiente escolar negativo puede provocar el desarrollo y mantenimiento de estas conductas: grupo de amigos antisociales, fracaso académico, escuelas grandes, aislamiento social, rechazo de compañeros, intimidación y Bullying.

El sistema social en el que se desenvuelve el menor es imprescindible para su desarrollo. Los ambientes que propician este tipo de conductas se caracterizan por: pobreza, violencia en el entorno, acceso a armas, prejuicios, expectativas de rol de género y normas culturales.

Por último es muy importante también, como factor predisponerte de la agresividad conocer el mundo interno de estos niños. Y los factores psicológicos que pueden estar detrás de estas conductas. La baja autoestima está muy relacionada con la agresividad y el fracaso escolar.

Niños furiosos

Cuando los problemas en la conducta se producen: a edades no adecuadas, de forma muy violenta o durante la mayor parte del día; provocan bastantes situaciones molestas. Tratar la agresividad como una conducta normal en los niños puede ocasionar falta de atención de situaciones amenazantes que puede vivir el menor. Los problemas de conducta pueden provenir de muchas áreas y es algo que no hay que pasar por alto. La agresividad de los niños puede esconder un problema en el desarrollo que se puede ver en:

  • Trastorno del espectro autista. Los niños autistas pueden reaccionar de forma agresiva. Son niños que tienen una gran sensibilidad al entorno. Y además tienen dificultad en la expresión y regulación de emociones.
  • Trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Estos niños se frustran bastante y son impulsivos. La agresividad puede estar encubriendo un problema de baja autoestima. Déficit de atención con hiperactividad en niños
  • Ansiedad. Los niños que experimentan ansiedad suelen desahogarse en otros entornos. Si sufre ansiedad en el colegio, normalmente estallará en casa.
  • Problemas en el aprendizaje. Las reacciones agresivas pueden deberse a la frustración. Son niños que pueden no estar llegando al nivel de exigencia del colegio. Sufren fracaso escolar y encubren la tristeza con un mal comportamiento.

Normalmente estas conductas, van encaminadas a la protección personal. Y no tratan de causar daño intencionalmente a otras personas. Por eso, saber que herramientas debemos utilizar es muy importante. Son niños que necesitan nuestra comprensión y cariño. De modo que, una evaluación a tiempo así como una buena relación padres e hijos es fundamental. Saber que les pasa a nuestros hijos y entenderlos puede ser de gran ayuda para empezar a solucionar el problema.

Trastornos de conducta en la infancia

Los problemas disruptivos, del control de los impulsos y de la conducta, se dan más en el sexo masculino. Debemos tener en cuenta que la mayoría de conductas agresivas se relacionan con variables psicológicas como: alta impulsividad, baja empatía y estrategias de control externo.

  • Trastorno negativista desafiante. Los niños negativistas tienen un patrón de enfado/irritabilidad, discusiones/actitud desafiante o negativa. Deben aparecer en la interacción con otra persona, los siguientes aspectos. Síntomas de enfado: a menudo pierde la calma, está susceptible, y enfadado o resentido. Discusiones o actitud desafiante son: discute con la autoridad, desafía, molesta deliberadamente y culpa a los demás de su mal comportamiento. Este trastorno se ha relacionado con: TDAH y Trastorno de conducta. Y se da con más frecuencia en familias negligentes o con distintas figuras de cuidado. Tienen mayor riesgo de ansiedad o depresión en la edad adulta.
  • Trastorno explosivo intermitente: Son arrebatos recurrentes en el comportamiento que reflejan una falta del control de los impulsos de agresividad. Esta agresividad suele manifestarse: Agresión verbal o física (contra la propiedad, animales u otras personas sin daños ni lesiones. Y/O Destrucción o lesiones físicas. Se suele producir en niños de seis años o grado de desarrollo equivalente. Hay que tener en cuenta que no hay una premeditación detrás del acto agresivo. No persiguen ningún fin material. Este trastorno se asocia a TDAH, Trastornos de conducta o Trastorno del espectro autista.
  • Trastorno disocial: Es un patrón repetitivo y persistente de comportamiento en el que se violan los derechos básicos de otras personas o normas sociales. Las conductas más características son las siguientes. Agresión a personas y animales: fanfarronea, amenaza o intimida a otros; inicia peleas físicas; ha usado un arma que puede provocar daño físico grave; robo con enfrentamiento, ha violado sexualmente a alguien; crueldad física contra personas y/o animales. Destrucción de la propiedad: Ha prendido fuego y/o ha destruido una propiedad. Engaño o robo: Ha invadido una casa, edificio o automóvil; miente para obtener favores o evitar obligaciones y/o a robado objetos sin enfrentamientos. Y violaciones graves de normas: Sale de casa estando castigado (tiene menos de trece años), se ha escapado de casa y/o ha faltado a la escuela (con menos de trece años). En ocasiones estos individuos pueden carecer de remordimiento, empatía y tener un afecto superficial, sin expresar emociones ni sentimientos.

Consecuencias de problemas de conducta

La mayoría de problemas de la conducta que tienen su inicio en la infancia son estables a lo largo del desarrollo. No ocurre lo mismo sin la conducta se produce en la adolescencia. En la adolescencia los problemas de conducta son más habituales y menos graves.

Por esta razón, si en la infancia se detecta un Trastorno de la conducta, es posible que se desarrolle un Trastorno de personalidad antisocial en la edad adulta. La personalidad antisocial es un patrón de comportamiento de desprecio y violación de los derechos de los demás. Comienza en la infancia o a principios de la adolescencia. Esto conlleva a múltiples consecuencias como pueden ser: fracaso en aceptar normas sociales (suelen ser detenidos por la policía), falsedad y mentiras reiteradas (manipulación de los demás), impulsividad o fracaso al planificar el futuro, irritabilidad y agresividad, irresponsabilidad, y por último falta de remordimiento. Muchos son los estudios que confirman que los problemas tempranos de conducta son predictores de la conducta antisocial adulta y juegan un papel importante en el desarrollo de la psicopatía.

Soluciones a los problemas de conducta

Teniendo en cuenta la importancia de la crianza y de los estilos educativos de cada familia. El tratamiento para solucionar los problemas de conducta de los hijos, se centra en los padres. Porque en general se trata de modificar los patrones inadecuados en la interacción de padres e hijos.

A grandes rasgos suele ser muy importante conseguir un ambiente seguro para el menor en el que se le permita aprender divirtiéndose. Así como, basar la experiencia en un aprendizaje positivo en el que los padres sepan responder a sus hijos, animándoles pero no haciendo las cosas por ellos. Y el mismo modo, cambiar la disciplina inadecuada y coercitiva (castigo físico) por el uso de otras estrategias más eficaces (negociar normas, explicar las cosas, instrucciones claras, consecuencias lógicas). Es fundamental no pedir tareas o funciones a los niños para las que no están preparados. Se debe adecuar las exigencias al nivel de desarrollo del niño. De esta forma, evitaremos la frustración y nos centraremos en cosas que el niño domina.

Para resumir se trata de utilizar la disciplina positiva que se basa en:

  • Establecer limites firmes y equitativos.
  • Comunicar normas razonables y apropiadas.
  • Proporcionar instrucciones y órdenes claras, correctas y asertivas.
  • Elogiar y fomentar la cooperación.
  • Aplicar consecuencias consistentes y coherentes a los malos comportamientos.

Los problemas de conducta son posibles de eliminar. Pero los niños necesitarán nuestra ayuda para mostrarles un modelo de comportamiento más adecuado que sean capaces de imitar. Requiere que los padres se armen de paciencia y de unas estrategias que les ayuden durante el proceso.

Educar emociones en los niños

Habitualmente en problemas externalizantes de conducta se deja en un segundo plano a las emociones. La mayoría de nuestras reacciones son emocionales. Fruto de una primera impresión que es siempre interpretada inconsciente, de manera emocional. Se sabe que estos niños presentan patrones diferentes de expresión y regulación de las emociones. Así como dificultad en la comprensión y expresión de las emociones. Los déficit en el autocontrol emocional y la empatía, lleva a estos niños a actuar de forma agresiva por no saber manejar sus emociones.

En los niños con problemas de conducta entrenar en emociones es muy importante y va a ser clave durante todo el desarrollo o hasta que se hayan conseguido regularse emocionalmente:

  • Trabajar el Autoestima: Desde que son pequeños hay que trabajar aspectos tan importantes como el autoconcepto, la autoestima o la asertividad. Enseñando a nuestros hijos que lo más importante es quererse a uno mismo, respetarse. Así como, querer y respetar a los demás.
  • Enseñar autocontrol: Enseñar habilidades que les permitan reconocer y reorientar la conducta. Que los niños aprendan a pararse a pensar y reflexionar es muy importante.
  • Motivación. Facilitar tareas en las que un niños se sienta motivado puede ser muy útil a la hora de que esté contento y con buena disposición de hacer cualquier cosa. Saber adaptarnos a lo que el niño puede hacer y no exigirle más de la cuenta. Es clave para que se sienta bien consigo mismo y feliz.
  • Habilidades sociales. Aprender a relacionarse con otros niños puede ser complicado para los niños que tienen dificultades. Tener relaciones adecuadas con otros compañeros puede ayudarles a mejorar su autoestima. Y aprender a relacionarse y comunicar sus necesidades sin violencia.

Educar las emociones es algo básico que para algunos niños es indispensable. Detrás del mal comportamiento no debemos olvidarnos de que los niños todavía no han aprendido a regular sus emociones. Se debe tener mucha paciencia y continuar educando en buenas prácticas hasta que sea necesario.

Al menos un 80% del éxito en la edad adulta proviene de la inteligencia emocional .

Daniel Goleman.

Deja una respuesta