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Terapia de aceptación y compromiso

La terapia de aceptación y compromiso es una forma de psicoterapia experiencial, conductual y cognitiva. Explica que hay una serie de reglas que promueven la rigidez psicológica y la evitación experiencial. La terapia de aceptación y compromiso busca aumentar la flexibilidad psicológica, la apertura a la experiencia y la toma de perspectiva. Lo principal es que la persona se distancie del significado de sus pensamientos y haga una visión más global de su identidad separada de lo que las personas creen de ellas mismas.

Constantemente tenemos la necesidad de sentirnos bien. Rechazamos el dolor y hacemos cosas que nos hacen sentir bien de manera inmediata. El bienestar que buscamos dentro de la sociedad es breve (comprarnos ropa, comer etc.) y el malestar vuelve enseguida. Esto provoca que las personas quedemos atrapadas en un círculo vicioso en el que no nos permitimos sufrir y el malestar nunca desaparece.

Aceptación y Compromiso

La aceptación y el compromiso son dos pilares básicos para el desarrollo del cambio terapéutico y el crecimiento personal. Mucho de nuestro sufrimiento esta causado por la evitación de nuestras experiencias internas. Con la aceptación nos abrimos al dolor y lo experimentamos sin hacer nada para impedir que desaparezcan. La aceptación no es algo pasivo, sino que implica una actitud de apertura y valentía.

Solemos acudir a los mismos patrones de conducta cuando sentimos malestar. Tratamos de controlar nuestras emociones y evitar el sufrimiento. Es lo que se conoce como Evitación Experiencial: la conducta de evitación es ineficaz para conseguir el bienestar y solo sirve para agravar los problemas existentes.

La terapia nos anima a actuar conforme a valores que son relevantes para nosotros (con compromiso). Son las cosas que más nos importan y que necesitamos para sentir que nuestra vida es satisfactoria y plena. Encaminar nuestra vida conforme a esos valores nos ayudará durante nuestro proceso de cambio.

Valores de la terapia de aceptación y compromiso

El trasfondo de la terapia de aceptación y compromiso está en aceptar el sufrimiento y comprometerse con valores personales. La mayoría de los problemas de las personas aparecen por no querer sufrir y querer evitar pensamientos y sensaciones negativas. Ej. Para no pensar en mis problemas económicos: duermo, como, limpio, trabajo sin parar, me encierro en casa etc. Esta manera de afrontar los problemas, hace que nunca superemos los problemas. Y si no hacemos nada para intentar darnos cuenta de esto, haremos lo mismos que hemos aprendido a hacer durante toda la vida.

Si siempre haces lo que siempre has hecho,

Siempre obtendrás lo que siempre has obtenido.

Steven Hayes

La terapia de aceptación y compromiso nos descubre que el malestar forme parte de la vida. Y tener la pretensión de no sentir malestar, no se ajusta a la realidad. De esta manera la terapia trata de que nos demos cuenta de las cosas que hacemos para evitar el sufrimiento. Y de enseñar otros comportamientos que sean más valiosos para la vida de las personas. Son muchas veces, las que los pensamientos negativos dirigen nuestra vida. Desde este modelo el problema no son los pensamientos sino el efecto que estos tienen sobre la conducta. Si creemos que «no valemos nada», no haremos lo necesario para salir de la situación que nos está produciendo malestar.

Tu puedes vivir una vida valiosa a partir de este mismo momento.

Pero, para ello, tendrás que aprender a salir de tu mente,

Para entrar en tu vida.

Steven Hayes.

Desesperanza Creativa

La desesperanza creativa, tiene que ver con procurar que la persona se de cuenta de que los intentos de solución de los problemas, no son eficaces: «el control no es la solución». La personas que acude a terapia buscando eliminar sus síntomas. Desde terapia se le ayuda a buscar soluciones alternativas a lo que hacemos todo el rato. La persona debe abandonar la lucha contra los síntomas, y establecer el compromiso de actuar.

Las personas solemos creer que somos nosotros, y no lo que hacemos, lo que no es útil. Debemos tener cuidado para que no se produzca este pensamiento de inutilidad y desesperanza. Desde luego que no somos inútiles sino que nuestras acciones no nos llevan a conseguir resultados diferentes. Se utiliza la metáfora del «hombre en el hoyo»:

Imagine que usted se encuentra en un campo abierto muy amplio y lleva una venda en los ojos y una pequeña bolsa de herramientas; entonces se le dice que su tarea es correr por ese campo con los ojos vendados, de hecho es como se supone que debe vivir la vida; sin embargo, usted no sabe que el campo tiene grandes hoyos y usted termina cayendo en uno de ellos, al darse cuenta que no puede saltar ni salir sin ningún tipo de ayuda, usted recurre a la bolsa y encuentra una pala, usted toma su pala y comienza a cavar y cavar, finalmente, se cansa y se da cuenta que no ha hecho algo distinto a seguir hundiéndose; usted viene aquí con la esperanza de que yo posea una pala más grande, pero de nada servirá, pues el hoyo se hará más grande. Tal vez lo que pasa es que todo el plan está equivocado y no tiene solución, todo lo que usted ha hecho es seguir cavando y cavar no es la solución.

Orientación hacia valores

Se trata de encaminar a la persona haca sus metas y valores personales. Y que pueda intervenir en sus intentos de solución-evitación de los problemas haciendo algo diferente. La persona elige sus áreas valiosas (familia, hijos etc.) y desde ahí dirigir su propia conducta. Evitando que sean los pensamientos los que dirijan la vida de la persona. Influir en el bucle pensamiento-emoción-conducta y clarificar nuestras metas conforme a los valores que hayamos decidido que son importantes para nosotros.

Al intentar evitar nuestro sufrimiento, muchas veces nos alejamos de lo que es importante para nosotros. Debemos reencontrarnos con los valores importantes para nosotros. Recordar implica evaluarlos y valorar si esas reglas que nos gobiernan son nuestras o nos han sido impuestas. Muchos de nuestros valores nos han sido dados por otros (padres, pareja, jefes etc.). Haciendo un análisis sobre cuáles son nuestro valores realmente nos daremos cuenta de lo que deseamos en realidad. De esta manera, terminamos acercando nuestro comportamiento con éxito hacia nuestras áreas valiosas.

Control

Es el contexto en muchas ocasiones es el que nos ha enseñado a como controlar nuestros pensamientos y emociones. Intentar controlar nuestros pensamientos no nos permite salir del bucle. Ej. Que una persona trate de suprimir sus pensamientos a través de la ingesta de alcohol, no permite solucionar el problema. La solución se convierte en el problema. El control de nuestros eventos internos se vuelve contra nosotros.

Es muy importante que la persona sea capaz de identificar los intentos de control sobre los problemas como el problema. Para pasar a darse cuenta de que lo que hace no sirve para nada. Se propone que la persona consiga estar abierta a sus propias emociones y pensamientos sin evitar experimentarlos. El control del problema solo se realiza en base a los valores que elija la persona.

Defusión Cognitiva

La defusión es un proceso para cambiar la relación que mantenemos con nuestros pensamientos y procesos internos. Con esta técnica la persona es capaz de separarse de sus emociones y recuerdos y contemplarlos, describirlos y aceptarlos como son, sin responder emocionalmente a ellos. La defusión cognitiva también permite desarrollar una perspectiva más consciente y sin prejuicios de ellos mismos, así como de su entorno.

Se pone como metáfora ver a los pensamientos como nubes que pasan y se van. No debemos fusionarnos, engancharnos a nuestros pensamientos sino verlos y dejarlos ir.

Los pensamientos y emociones negativas son como las nubes negras del cielo.

Pero no son el cielo.

Aunque a veces lo cubran durante días.

Es mejor contemplarlas y dejarlas pasar.

El yo como contexto

El yo como contexto se refiere a la persona como sujeto, que incorpora todo un pasado y se caracteriza por un modo de ser. Se trata en general de las ideas, creencias y conocimientos que uno tiene sobre si mismo Autoconocimiento personal: ¿Quién soy? y su funcionamiento.

Las personas nos definimos en base a adjetivos sobre nosotros que pensamos, son la realidad. Pero nuestros pensamientos no son la realidad. Debemos desligarnos de estos contenidos y que no configuren nuestra identidad tratando de cambiar la relación que tenemos con ellos. Se explica a través de: la metáfora de la casa y los muebles.

Imagine que usted es una casa. Ahora bien, los muebles no son la casa, los muebles son el contenido de la casa, la casa es el contexto para que se ubiquen los muebles; si los muebles son buenos o malos eso no dice nada acerca del valor de la casa. Suponga que usted es como la casa que contiene los muebles, recuerde que los muebles no son la casa, fíjese que los pensamientos, siendo los muebles no lo definen a usted.

La acción comprometida

La acción comprometida es un compromiso que la persona adquiere con su cambio de conducta. Nos ayudará a seguir con nuestras metas a pesar de los obstáculos que puedan ir surgiendo. Es como un punto de vista diferente con el que enfrentar nuestro dolor. La acción comprometida es enfrentarse a nuestras dudas de una manera diferente que nos aporta libertad y flexibilidad.

Cuando tenemos que enfrentarnos a un problema, debemos persistir en la solución con independencia de lo que sintamos. Pero esto, es más fácil si durante nuestro proceso nos acordamos de los valores por los que queremos cambiar. Hay valores, como la amistad o la familia, por los que merece la pena seguir luchando.

Supone seguir nuestros valores a pesar de las circunstancias y hacerlo con determinación. Aunque afrontar los problemas siga siendo difícil y doloroso, estar comprometidos la tarea nos hace sentir diferentes: el sufrimiento tiene un sentido.

Bibliografía

Rodríguez, M. C., & Rodríguez, F. A. (2009). Efectos de la aplicación de la terapia de aceptación y compromiso sobre la conducta de evitación experiencial en competencia en jóvenes tenistas de la ciudad de Bogotá. Diversitas: Perspectivas en Psicología5(2), 349-360.

Álvarez, M. P. (2008). Las terapias de conducta de tercera generación como modelo contextual de psicoterapia.

Higuera, J. A. G. (2006). La terapia de aceptación y compromiso (ACT) como desarrollo de la terapia cognictivo conductua= The acceptance and commitment therapy (ACT) as a cognitive behavioral therapy (CBT) development. Edupsykhé. Revista de Psicología y Educación5(2).

Coletti, J. P., & Teti, G. Terapias contextuales de tercera generación.

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