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Trastornos de la alimentación. Sobrevaloración del peso y la imagen corporal

Los trastornos de la conducta alimentaria y de la ingesta de alimentos se caracterizan por un cambio persistente en la alimentación o en el comportamiento relacionado con ella. Se asocia con una alteración en el consumo y en la absorción de los alimentos. Causando un deterioro significativo de la salud física y del comportamiento psicosocial. La mayoría de los casos relacionados con trastornos de la alimentación afectan a mujeres jóvenes. Suele ser difícil para la persona y para quienes lo viven de cerca. Es fundamental lograr detectarlo a tiempo porque quienes lo padecen tratarán de ocultarlo de todas las maneras posibles. Es un grave problema que puede desencadenar en un situación irreversible. Hay una elevada mortalidad relacionada a los trastornos de la alimentación. Más de lo que nos imaginamos.

Los problemas con la comida y la alimentación surgen a edades muy tempranas. La mayoría están relacionados con una idea sobrevalorada del aspecto corporal influenciada por los cánones de belleza sociales. Y las creencias que relacionan el éxito y la popularidad, con la delgadez. Es un problema multicausal que tiene diversos factores implicados en su origen. Pero la realidad es que aún a día de hoy se venera la imagen y los cánones de belleza que lejos de perseguir la salud física y mental, bombardean a los/as más jóvenes a estar en una continua guerra contra su cuerpo.

Prevalencia de los trastornos de la alimentación

  • A nivel mundial, se calcula que entre un 4 y un 6 % de las jóvenes de entre 10 y 25 años sufre un trastorno alimenticio (TCA).
  • Los TCA tienen las tasas más altas de mortalidad entre los trastornos mentales.
  • Nueve de cada diez afectadas son mujeres (a pesar de que el número de hombres también ha aumentado).
  • Afecta a 400.000 españoles. 300.000 de ellos son jóvenes entre los 10 y los 25 años.
  • Un 60% de los casos los pacientes tienen tendencia a la recaída.
  • El 18% de los casos son de anorexia y el 81% son de bulimia.
  • El 40% de las niñas y el 20% de los niños con sobrepeso, se ven involucrados en al menos una conducta compensatoria para disminuir el peso.
  • El miedo a engordar está presente en el 71% de los niños y adolescentes.
  • La insatisfacción corporal está presente de un 25% aun 81% de las adolescentes y en un 16% a un 55% de los niños/as.
  • Los TCA pueden asociarse a la obesidad. Y a las dietas restrictivas que buscan un patrón de control de la alimentación.
  • El 34,1% de la población comprendida entre 5-19 años en esas edades tiene un exceso de peso (23,3% sobrepeso y el 10,8% obesidad).
  • Solo el 16% de las mujeres son clínicamente obesas pero el 90% desea adelgazar.
  • En España la incidencia de trastornos alimentarios en deportistas se sitúa en torno a un 23%.
  • Algunas características comunes de todos ellos son: insatisfacción corporal, baja autoestima, impulsividad y una relación tóxica con la comida (como solución a los problemas).

La belleza del alma es más preciosa que la belleza del cuerpo.

Platón 428- 347 a.c

Origen de los trastornos alimenticios

El origen de los trastornos alimentarios no cuenta con una única causa. Y está definido por la superación de las etapas o hitos evolutivos que se producen durante nuestro desarrollo madurativo y crecimiento. Se inician con el paso de la absoluta dependencia del niño que necesita a su la madre para alimentarse, hacia la independencia y autorregulación personal. Para ello, es necesario conocer qué ocurre durante este desarrollo evolutivo de la alimentación:

  • Primer año. Primer vínculo de alimentación con la lactancia. Con el destete se produce un gusto o desagrado por alimentos nuevos. Se lanzara a probar nuevos alimentos o por el contrario rechazará la comida.
  • Dos-tres años. Se configura la comida como un símbolo de cariño. Comienza a comer solo y puede que la madre castigue al niño por sus modales en la mesa.
  • Tres-seis años. Empieza a comer solo por completo. Aparece la rivalidad, los celos que se proyectan a través de la comida (rechazo a comer o exceso en la comida).
  • Siete-once años. Comienza a iniciarse los gustos que se tendrán en la adultez. Se termina por completar la dieta con los alimentos.
  • Más de doce años. Se configura la personalidad madura para responsabilizarse sobre la alimentación.

Durante el desarrollo evolutivo el niño pasa continuamente por estados de bienestar y malestar. Cuando no existe aprecio, vínculos ni cuidados básicos no se desarrollan la confianza y seguridad en uno mismo necesarias para el desarrollo de las habilidades básicas. Este vacío necesita ser compensado. Si el malestar emocional infantil (hambre de afecto) se ha paliado con la comida, se puede aprender a rechazar los objetos que sustituyen el afecto (preanorexia) o a sustituir el afecto con la comida (prebulimia).

Factores de riesgo de los trastornos alimentarios

  • Factores biológicos. Se estima que durante la adolescencia, las variaciones genéticas son responsables del 50% al 85% de los factores de riesgo de síntomas de trastornos alimentarios. Los cambios hormonales que se producen en la pubertad producen cambios físicos como el aumento de la grasa corporal en las niñas. Que puede llevar asociado un mayor nivel de ansiedad y una mayor insatisfacción corporal. Los cambios asociados a la madurez son diferentes en niños y niñas. En ellas conlleva un aumento de volumen y adiposidades. En cambio en los varones los cambios están asociados a una mayor satisfacción corporal.
  • Obesidad y sobrepeso. La obesidad en la adolescencia es una condición de alto riesgo de comportamientos alimentarios inadecuados para la perdida de peso. Así como ser víctima de críticas, burlas, ansiedad, depresión etc.
  • Presión social. El ideal de la belleza se aprecia en todos los contextos a través de los medios de comunicación. Imponen la figura de la delgadez del cuerpo. Por eso estar expuestos a los programas de televisión afectan en la insatisfacción corporal desde que somos niños/as.
  • Relaciones interpersonales. El comportamiento de los amigos, pero sobre todo el de los padres influye sobre la presión a los hijos para que sean delgados. Y contribuyen al desarrollo de una imagen corporal negativa de uno mismo y las consecuentes conductas posteriores de riesgo para la salud.
  • Preocupación por el peso. Se refleja en el deseo de los niñas y niños de un cuerpo ideal, delgado y/o musculado.
  • Insatisfacción de la imagen corporal. Hay una fuerte evidencia de que el rechazo de la configuración del cuerpo es un factor de riesgo de los comportamientos y actitudes alimentarias negativas de los trastornos de alimentación.
  • Comportamiento inadecuado para bajar de peso. Las dietas restrictivas aumentan el riesgo de problemas de salud relacionados con la apariencia física: aumento de peso, atracones, bulimia, depresión y baja autoestima en los adolescentes.
  • Baja autoestima y afecto negativo. La tendencia a comparar su cuerpo con otros y la insatisfacción con la imagen corporal se asociaron significativamente con una baja autoestima. Mientras que, una autoestima alta se constituyó en un factor de protección para los problemas relacionados con el peso y la figura.

Trastornos alimentarios y de la ingestión de alimentos

Dentro del espectro de los trastornos de la alimentación nos podemos encontrar con diversas problemáticas. Desde las más conocidos y prevalentes: anorexia y bulimia. Hasta otras asociados con atracones, o consumo de alimentos no nutritivos. La característica común de todos los trastornos de la alimentación son los comportamientos inadecuados en la alimentación. Ocasionan problemas serios de salud mental y pueden poner en peligro la vida. Son los siguientes:

  • Anorexia Nerviosa. Se produce una disminución de la ingesta por debajo de las necesidades nutritivas de la persona. Conlleva a un peso significativamente bajo por debajo al mínimo normal o esperado para la edad y desarrollo. Se caracteriza por un miedo intenso a engordar, y un comportamiento persistente que evita el aumento de peso. Todo ello a pesar del peso significativamente bajo. Hay una alteración en la imagen que uno/a tiene sobre su cuerpo y figura. Y además el peso determina su satisfacción personal. No tienen conciencia sobre la gravedad de su bajo peso corporal. La gravedad viene determinada por el Índice de masa corporal. La anorexia en los hombres no está tan asociada a la pérdida de peso. Sino a una insatisfacción corporal que tiene que ver con el tamaño muscular y perder grasa, pero no se sienten muy preocupados por el peso.
  • Bulimia Nerviosa. Se trata de episodios recurrentes de atracones. Un atracón se caracteriza por la ingesta de una gran cantidad de alimentos en un tiempo muy pequeño. Durante el atracón se produce una falta de control (la persona siente que no puede dejar de comer, y que no controla lo que come). También suceden comportamientos compensatorios para controlar la sobre ingesta (vómitos, uso de laxantes, diuréticos, ejercicio). La autoevaluación también se ve influida por el peso y la constitución corporal.
  • Trastorno de atracones. Episodios recurrentes de atracones. Se produce también la sensación de falta de control. Características: comer mucho más rápidamente de lo normal, comer hasta sentirse desagradablemente lleno, comer sin hambre, comer solo por vergüenza, sentirse a disgusto, deprimido o muy avergonzado. Está muy asociado con el sobrepeso. Se producen a edades más tardías (30-50 años).
  • Trastorno de evitación/restricción. Se produce una falta de interés aparente por comer o alimentarse. O evitación a causa de las características de los alimentos (sabor, olor etc.). Se produce: una pérdida de peso significativa, deficiencia nutritiva, dependencia de alimentación enteral o de suplementos nutritivos por vía oral, interferencia psicosocial.
  • Trastorno de rumiación. Es la regurgitación repetida de alimentos. Los alimentos regurgitados se pueden volver a masticar, a tragar o se escupen.
  • Pica. Es la ingestión persistente de sustancias no nutritivas y no alimentarias durante un período mínimo de un mes. Ej. comer piedras o barro.

Otros trastornos alimentación

  • Obesidad. Aunque no se considere un trastorno de alimentación, es fundamental atender su prevalencia y malestar asociado. Se considera el sobrepeso y la obesidad la acumulación excesiva de grasa que puede llegar a ser perjudicial para la salud. Uno de los indicadores más habituales para detectarlo es el índice de masa corporal. Cada vez afecta más a la población adolescente, siendo actualmente uno de los principales retos de la Salud Pública en los países desarrollados. Conlleva la aparición de enfermedades como la diabetes, trastornos del aparato locomotor, enfermedades cardiovasculares o algunos cánceres.
  • Vigorexia. También llamada complejo de Adonis. Tienen una obsesión por poseer un cuerpo musculoso. Realizan comprobaciones de la masa muscular (mirarse al espejo, medirse…). Y practican deporte de manera compulsiva. Realizan modificaciones en la dieta: proteínas, hidratos y suprimiendo las grasas. También se asocia con el consumo de anabolizantes (derivados de la testosterona) que ocasionan problemas en la impotencia, crecimiento de las glándulas mamarias, caída del cabello, irritabilidad o depresión.
  • Ortorexia. La ortorexia es la obsesión patológica e irracional por comer sano y por la calidad de los alimentos. Ocupan más de tres horas al día planificando la comida. Excluyendo alimentos como: carne, alimentos tratados con pesticidas, alimentos modificados geneticamente etc. Hay una preocupación excesiva por la calidad de los alimentos en detrimento del disfrute de comer. Lleva al aislamiento, a practicar rituales, planificación excesiva, y malestar.

Nacimos para ser felices. No para ser perfectos.

Características de los trastornos de alimentación

  • Imagen corporal. Una imagen corporal alterada suele estar presente en los trastornos de la conducta alimentaria. Contiene un componente perceptivo (estimación del tamaño del cuerpo o de alguna de sus partes), otro cognitivo-afectivo (sentimientos, pensamientos acerca del cuerpo, satisfacción-insatisfacción, ansiedad, preocupación, placer-displacer, etc.), y un tercer componente conductual (conductas de exhibición, evitación de determinadas situaciones, rituales de comprobación, etc.). Se va desarrollando desde la infancia y la adolescencia. Y Ser víctima de burlas o críticas repetidas relacionadas con la apariencia durante estas etapas ha demostrado tener una importante influencia en el desarrollo de una imagen corporal inestable y débil que aumenta el riesgo de desarrollar un trastorno alimentario.
  • Distorsiones cognitivas. Las distorsiones cognitivas que relacionan el éxito y el peso (creen que la delgadez les asegura el éxito personal) y el rechazo a engordar son características comunes de todos los trastornos de la alimentación. Miedo excesivo a ganar peso.
  • Poca conciencia de enfermedad. Sobre todo sucede en anorexia. Pero también en el resto. Se niegan modificar su estilo de dieta y se niegan a engordar. Controlando la alimentación y realizando conductas compensatorias para evitarlo.
  • Conductas compensatorias. No suceden en todos los trastornos. Se relacionan con: historia familiar de obesidad, sobrepeso premórbido, impulsividad, reacciones distímicas, labilidad emocional, mayor frecuencia de conductas adictivas. Son aquellas conductas para compensar los atracones y evitar engordar. Consisten en hacer ejercicio, ayuno, consumo de laxantes, diuréticos etc.
  • Conductas restrictivas. Se asocia a la anorexia. Consiste en estar largos periodos sin alimentarse. Se relaciona con las características: perfeccionismo, rigidez, hiperresponsabilidad y sentimientos de ineficacia.
  • Distorsiones conductuales. Comen a solas, ocultan su cuerpo tras la ropa, tiran alimentos, se encuentran más cansados, rinden menos, realizan ejercicio físico excesivos, caminando largas horas, reduciendo el sueño para seguir consumiendo calorías, comen rápida y vorazmente (bulimia, atracones).
  • Alteraciones emocionales. Baja autoestima, vulnerabilidad, frustración, irritabilidad, impulsividad, bajo manejo de las emociones, buscan el placer inmediato (bulimia), sentimientos de culpa (atracones, vómitos), reducción de intereses y actividades de ocio, ansiedad, temor al juicio de los demás, a engordar y con alto riesgo de conducta autolítica.
  • Alteraciones físicas. Se producen desequilibrios en los electrolitos y las vitaminas, alteraciones del ritmo cardíaco, estreñimiento, amenorrea, pérdida del esmalte dental, anemia, lipotimias, bradicardia, caída del pelo, insomnio, calambres, disminución de masa muscular, aparición de lanugo, uñas quebradizas, hematomas frecuentes, caries y escaso desarrollo de los caracteres sexuales.

Prevención de los trastornos alimenticios

Es importante llegar a prevenir conductas problemáticas en los más jóvenes para que no se lleguen a convertir en trastornos de la alimentación. Aunque es muy complicado llegar a detectarlos. Por eso es necesario que haya comunicación fluida entre los padres y los profesores ante la detección de conductas extrañas. Uno de los puntos clave para ver que se está desarrollando un trastorno es cuando comienza a tener un impacto destructivo en el desempeño de las funciones de una persona o la imagen que tiene de sí misma. Algunos de los signos que podemos encontrar son: Evitar situaciones sociales donde haya que comer, ansiedad por el resultado del peso, malestar intestinal constante, dificultad para concentrarse, aumento de la motivación para realizar cualquier tipo de ejercicio físico, mal humor, cambios en el estado de ánimo o quejas de angustia y tristeza.

La calidad del funcionamiento familiar juega un rol importante en el curso y resultado del trastorno. Los adolescentes que se encuentran en la búsqueda de su identidad, de su imagen y autoconcepto necesitan ser entendidos. Y dar un sentido a su vida contando con el apoyo de su familia. Para ello es necesario tener unos modelos de referencia en casa que sean compatibles con una alimentación saludable. Alejada sobre todo de cánones de belleza e ideales negativos que puedan desencadenar en comportamientos nocivos para la salud. La mejor manera de evitar trastornos alimenticios en los hijos es fomentar en ellos una actitud crítica sobre lo que hace a una persona mantenerse en el peso adecuado llevando una dieta equilibrada y realizando ejercicio físico.Y distinguir los casos de aquellos que se esfuerzan en perder peso dañando a su organismo.

Es fundamental educar sobre una buena alimentación basado en la dieta mediterránea. Una alimentación que sea adecuada para cada individuo en particular. Y se base en la asimilación de lo que consiste aprender a alimentarse mejor y cómo pueden hacerlo. También es bueno que reciban información sobre el ejercicio físico. El ejercicio siempre es beneficioso pero de todo es necesario conocer las necesidades de cada individuo. Y por último ayuda para modificar aspectos psicológicos relacionados con: creencias distorsionadas, baja autoestima, frustración, pensamientos de ineficacia etc.

Los cuerpos perfectos no existen, solo existen los cuerpos reales.

Bibliografía

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