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Trastornos de la personalidad

En este artículo se van a describir los trastornos de personalidad que existen. Desde una perspectiva biopsicosocial que tiene en cuneta todas las características que los componen. Además de ampliar la visión de los trastornos como una de las problemáticas más incomprendidas. Suelen ser personas con características definitorias que destacan del resto. Por eso se les puede juzgar como: raros, excéntricos, antipáticos etc.

La personalidad es el conjunto de patrones de pensamientos, emociones y acciones que caracterizan a una persona desde épocas tempranas de la vida y que son estables, permanentes en el tiempo y a través de diferentes situaciones.

Trastornos y estilos de personalidad

Un rasgo de personalidad es un patrón duradero de comportamiento que se expresa a lo largo del tiempo y en distintas situaciones. Cuando varios de estos rasgos de personalidad aparecen de forma conjunta podemos decir que constituye un trastorno (o estilo) de la personalidad. Los estilos de personalidad marcarían una tendencia en el individuo por actuar o pensar de determinada manera. Estas características no son consideradas como patológicas, pues no están acentuadas y son lo suficientemente flexibles como para permitir que la persona modifique y adapte sus respuestas a las demandas específicas de la situación y el contexto. Es decir, son funcionales y no ocasionan ningún deterioro en algún área vital (personal, social, profesional, etc.).

Los trastornos de la personalidad, indican que el individuo presenta unas tendencias o características extremas de personalidad que constituyen una desviación con respecto a su grupo sociocultural. En cuanto a sus formas de pensar, sentir y actuar. Son estables en el tiempo, persistentes e inflexibles y, por tanto, impiden responder en forma adaptada.

La distinción entre estilos y trastornos de la personalidad radica en su nivel (grado) patológico. Los estilos y los trastornos de la personalidad forman parte de un continuo, de manera que los primeros se mantendrían en el intervalo de la normalidad y los trastornos en el intervalo de la patología.

Trastornos de la personalidad

Según criterios del DSM un trastorno de la personalidad se caracteriza por un patrón permanente de experiencia interna y de comportamiento que se aparta acusadamente de las expectativas de la cultura del sujeto. Esta forma de estar en el mundo se refleja en la desviación en por lo menos dos áreas de las siguientes:

  • Cognición (en la manera de percibirse a sí mismo o a los demás).
  • Afectividad (intensidad o mala adecuación de las emociones).
  • Actividad interpersonal (puede ser nula o con intereses hacia los demás).
  • Control de los impulsos (pueden no medir sus consecuencias.

Esta forma de actuar es consistente en la mayoría de situaciones y relaciones con los demás. Es persistente durante toda la vida y es difícil de modificar. Suele comenzar a hacerse visible durante la adolescencia aunque no se diagnostica hasta la mayoría de edad (18 años). Son personas a las que se les dificultan las relaciones sociales o encajar con los demás por diversas razones. Por eso pueden sentirse solos, desubicados y sufrir a causa de este trastorno.

Clasificación de los trastornos de la personalidad

Los trastornos de la personalidad se suelen clasificar en tres grupos:

  • Grupo A. Se clasifica en ese grupo el trastorno paranoide, esquizoide y esquizotípico de la personalidad. Son personas que tienen una conducta extravagante y tienen problemas en las relaciones con los demás. Las situaciones sociales suelen ser un lugar conflictivo en el que tenderán a aislarse o a relacionarse de manera poco apropiada.
  • Grupo B. Son un grupo formado por personas mas sensibles e inestables emocionalmente. Estaría formado por el trastorno histriónico, narcisista, antisocial y límite. Su personalidad se caracteriza por dramatismo, emotividad e inmadurez. Alta emotividad y labilidad afectiva. Comportamientos disruptivos o descontrolados. Deterioro de las relaciones familiares y problemas escolares. Son extravertidos y presentan una elevada emotividad en los histriónicos y mínima en los antisocial.
  • Grupo C. Lo conforman los trastornos de evitación, dependiente y compulsivo de la personalidad. Se caracterizan por ser temerosos y ansiosos. Son sensibles al castigo, tienen dificultad en la adquisición de estrategias de afrontamiento. Muestran poca autonomía y dificultades para el equilibrio emocional. Utilizan mecanismos como la negación, racionalización, proyección, evitación e inhibición.

Tipos de trastornos de la personalidad

Es frecuente que las personas presenten varios tipos de trastornos de la personalidad. Y además pertenecientes a distintos grupos. Estos son los tipos más característicos y algunos de sus rasgos definitorios:

  • Paranoide. Desconfianza y suspicacia que hace que se malinterpreten maliciosamente las intenciones de los demás.
  • Esquizoide. Desconexión de las relaciones sociales y restricción de la expresión emocional.
  • Esquizotípico. Malestar intenso en las relaciones personales, distorsiones cognitivas o perceptivas. Excentricidades en el comportamiento. Suelen presentar distorsiones cognitivas (ideas extrañas, pensamiento mágico), y suelen experimentar ilusiones (ver personas en las sombras o imágenes en un papel pintado).
  • Antisocial. Desprecio y violación de los derechos de los demás.
  • Límite. Inestabilidad en las relaciones interpersonales, la autoimagen y los afectos. Notable impulsividad.
  • Histriónico. Emotividad excesiva y demanda de atención.
  • Narcisista. Grandiosidad. Necesidad de admiración. Falta de empatía.
  • Evitativo. Inhibición social. Sentimientos de incompetencia e hipersensibilidad a la evaluación negativa de los demás.
  • Dependiente. Es un comportamiento sumiso asociado a una necesidad de ser cuidado.
  • Obsesivo-compulsivo. No es igual que el trastorno obsesivo compulsivo Trastorno obsesivo compulsivo Sino que se caracteriza por una preocupación por el orden el perfeccionismo y el control.

La personalidad es el equivalente psicológico del sistema inmune.

Theodore MIllon

Origen de los trastornos de personalidad

No se puede afirmar que exista una causa única que sea el origen de los trastornos de personalidad. Sino que el origen puede estar en un factor predominante y otros factores que al estar presentes ayudan a que la enfermedad se desencadene. Ej. Una persona que sufre un trauma, con factores protectores (buen clima familiar) puede no desarrollar un trastorno de personalidad.

En el primero de los grupos (Grupo A) se encuentran las personas con trastorno paranoide de la personalidad. El origen está en una situación de discriminación o rechazo por parte de otro grupo social. Que crea un círculo vicioso de desconfianza. En cuanto al trastorno de personalidad esquizoide se ha propuesto el origen en la ausencia de dar o recibir amor de su madre. Por eso se rechaza y se quita importancia al valor de las relaciones sociales. El último es el trastorno esquizotípico de la personalidad. Anteriormente eran diagnosticados de esquizofrenia. Forman parte de la pequeña parte de la población y las causas no son concluyentes.

En el segundo de los grupos (Grupo B) se han identificado algunas de las causas para el trastorno de la personalidad antisocial. El origen de este trastorno se encuentra en una alta proporción de niños con trastorno disocial y TDAH. Se proponen como causas el retraso en la madurez moral y en el funcionamiento cognitivo. La historia del origen del trastorno de la personalidad límite es una insensibilidad al castigo. Y problemas de relaciones familiares disfuncionales. En cuanto al trastorno de la personalidad histriónica suele asociarse a una niñez traumática y un bajo umbral para expresar emociones. Las personas con trastorno de personalidad narcisista está relacionada con una idealización paterna que hace que crezcan con una alta consideración de ellos mismos.

Para finalizar explicando el origen del tercer grupo (Grupo C) comenzamos con el trastorno de personalidad evitativa. Se asocia con la creencia de que las emociones y pensamientos desagradables no pueden tolerarse. Quienes sufren de trastorno de personalidad dependiente han podido sentirse castigados ante las intenciones de autonomía. Generando una alta dependencia hacia los demás. Para finalizar el origen del trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad puede deberse a rasgos de ansiedad, baja autoestima y un bajo control ante los acontecimientos.

Mitos de los trastornos de personalidad

¿Son violentas las personas con trastorno de personalidad? Uno de los mitos más extendidos es el de que las personas con trastornos de la personlidad (TP) actúan de manera violenta e impredecible. Algunos datos que contradicen estas falsas creencias son:

  • La mayoría de las personas con TP no son violentas ni lo han sido nunca.
  • Muchas personalidades anormales son más bien víctimas propiciatorias que delincuentes.
  • Ningún TP está asociado necesariamente a conductas violentas de forma permanente.
  • Desde un planteamiento dinámico y motivacional, un TP no explica por sí solo la conducta violenta.

De los tres grupos de personalidad, los pacientes del grupo A son menos violentos que los del grupo B. Pero la actitud suspicaz, el pensamiento extravagante y el aislamiento social de los sujetos de este grupo están relacionados con los tipos de violencia más grave. El grupo B es el más relacionado con la conducta delictiva en general y violenta en particular. Además, es el más vinculado al abuso de alcohol/drogas, que es un factor claramente disparador de la violencia. A su vez, el grupo C es el que menos contribuye a la violencia. Está integrado por personas sumisas, necesitadas de seguridad y que están emparentadas con las personalidades sumisas.

Tratamiento de los trastornos de personalidad

Lo fundamental es modificar los esquemas disfuncionales. Las personas con trastorno paranoide necesitan modificar los esquemas disfuncionales del tpo «seguro que me engañan», «no pueden ser tan majos», «los demás me traicionarán». En personalidades esquizoides: «no me siento bien con más gente», «prefiero quedarme solo en casa». En los esquizotipicos: «la gente es mala», «no me fío». Antisociales: «yo soy», «yo me merezco», «los demás me sirven para «. Límites «nadie me quiere», «me abandonarán». Narcisistas: «yo soy…», «yo me merezco…», «los demás deberían hacerme…». Histriónicos: «no me hacen caso». Evitación: «me da vergüenza», «no me fío si no los conozco». Obsesivo-compulsivo: «debo hacerlo de tal forma», «no puedo…hasta que…», «si no lo hago…pasará…». Dependiente: «yo no puedo», «necesito que me apoyen», «no sé qué debo hacer, necesito que me guíen», «yo solo/a no puedo».

La intervención familiar psicoeducativa es un tratamiento complementario al individual. Ha demostrado que favorecen el pronóstico de la enfermedad. Los objetivos de la terapia familiar psicoeducativa son: psicoeducación sobre el trastorno (adecuada comprensión del mismo), reestablecimiento de una relación sana entre el paciente y su familia (que los familiares puedan verle como persona no solo como enfermo), el establecimiento de límites y mejora de la comunicación familiar (reducir el nivel de crítica, hostilidad o el manejo disfuncionales de emociones negativas). Y por último establecer relaciones con la red social extensa, para evitar el aislamiento tanto de la familia como del paciente.

Bibliografía

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Rodríguez Moya, L., & Peláez, J. C. (2013). Terapia familiar en los trastornos de personalidad. Acción psicológica, 10(1), 75-84.

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